imprecación


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imprecación

1. s. f. Acción y resultado de imprecar.
2. Expresión con que se evidencia que se desea que ocurra algo malo o que alguien reciba un daño alzó la voz para que se sintiesen sus imprecaciones e insultos. maldición, execración
3. RETÓRICA Figura retórica que consiste en exclamar el deseo de que ocurra algo malo a otro.

imprecación

 
f. Acción de imprecar.
ret. Figura que consiste en imprecar.

imprecación

(impɾeka'θjon)
sustantivo femenino
expresión de deseos de que alguien sufra un daño o mal Los simpatizantes del equipo local recibieron a los visitantes con imprecaciones y silbidos.
Sinónimos

imprecación

sustantivo femenino
maldición, execración, condenación*.
«La imprecación es la expresión vehemente del mal que se invoca contra alguno. La maldición es la invocación del poder divino en daño de otro. La execración es la manifestación del horror que inspira alguna persona u objeto. La imprecación supone debilidad o miedo; la maldición, deseo de justicia o de venganza; la execración, un sentimiento profundo de rencor o de antipatía»
José Joaquín de Mora
Traducciones

imprecación

imprecation

imprecación

imprécation

imprecación

imprecazione

imprecación

SFimprecation, curse
Ejemplos ?
El preso era joven, y Orso, bromeando, le tendió un plato de asado, humeante, y una copa de «Lácrima»; mas al verle de cerca, profirió una imprecación.
Guardó el arma el asesino y sacó otros instrumentos profesionales. Abierta la cómoda-buró, la vista del fajo de billetes le arrancó una imprecación de alegría.
-No, señor Enrique: sin levantar las manos del teclado, diola solo una mirada y me ordenó encerrarla en sobre, inscribir el nombre de usted y enviarla al correo. Héla aquí. Al ver su carta, así devuelta, Enrique exhaló una sorda imprecación. -¡Ah!
El capitán recorrió rápidamente los rincones de su memoria, sin encontrar ni joya ni nada que valiera un ardite; pero seducido cada vez más por la irradiación del carbunclo, arrebató los dados y sacudiéndolos con mano febril, los arrojó sobre el verde tapete. Una sorda imprecación se escapó de los labios de Astolfo.
Palabras de injuria vibraron en el tropel producido por la lucha. Roberto tiró al bulto, que retrocedió con una imprecación. Había tocado: tenía ahora que ganar tiempo, salir de la posición en que se hallaba.
Y un hombre que, pálido, y centellantes los ojos, contemplaba, oculto entre el ramaje a la enamorada pareja, fijó en ellos una mirada terrible; y murmurando una imprecación, se alejó, perdiéndose entre las sombras.
A veces una violenta imprecación rasgaba aquel ambiente irrespirable, impregnado de humo y de polvo de carbón; quejidos hondos y un resople continuo de bestias fatigadas salían de aquellos agujeros en medio de las tinieblas, en las aparecían y desaparecían las luces fugitivas de las lámparas como fuegos fatuos en las sombras de la noche.
Lejos de eso, cada uno se cree muy apto para pedir a los dioses las mejores y no las peores cosas; porque esta no sería una súplica y sí una imprecación.
Sobre una puerta que daba a la escalera de escape leíase esta redondilla, apostada como un centinela, o, mejor dicho, como un querubín a la entrada del Edén: Juan retrocedió sin querer, pero le detuvo este aviso pavoroso: En cambio, leyó al pie de un soneto: Aún repetía en su cabeza tan dulces y seráficas expresiones, cuando halló esta imprecación al final de una octava: Parecióle estar oyendo a Isaías, y tembló como la hoja en el árbol.
Refrán que dá à entender, que si el Abád, Superiór, ó el Párrocho es belicoso y de genio terrible è inqito, de ningúno mas que de él se deben recelar los Feligreses y súbditos, porque dificilmente pueden aguardar, ò esperar otra cosa que males: y asi este adágio, como en especie de imprecación, dice que el daño que resultare no cáiga sobre ellos, sino sobre los Moros ó enemigos.
¡Oh, morada de Ades y de Perséfona, Herme subterráneo y poderosa Imprecación, y vosotras, Erinias, hijas inexorables de los Dioses!, venid, socorredme, vengad la muerte de nuestro padre y enviadme a mi hermano; porque, sola, no tengo fuerza para soportar la carga de duelo que me oprime.
En la puerta de los departamentos de las máquinas se presentó con la pipa entre los dientes uno de los ingenieros, un inglés corpulento, de patillas rojas, y con la indiferencia que da la costumbre, paseó una mirada sobre aquella escena. Una formidable imprecación lo saludó y centenares de voces aullaron: -¿Asesinos, asesinos!