impopularidad

impopularidad

s. f. Falta de popularidad ella misma se forjó su propia impopularidad. descrédito, desprestigio, disfavor

impopularidad

 
f. Desafecto, mal concepto entre el público.

impopularidad

(impopulaɾi'ðað)
sustantivo femenino
condición de lo que no agrada a la mayoría de las personas la impopularidad de un político
Traducciones

impopularidad

impopolarità

impopularidad

SFunpopularity
Ejemplos ?
Reposando en las puras intenciones de que yo me sentía animado, y de que sin duda participaban todos los miembros del gabinete, he arrostrado sin temor esa impopularidad momentánea, que creía compensada con usura por la aprobación de mis contemporáneos desapasionados.
Lo que, en cambio, vía claro como la luz del sol y lo que se declaraba públicamente en los banquetes de la reforma en los últimos tiempos del reinado de Luis Felipe, era su impopularidad entre los pequeños burgueses demócratas y sobre todo entre el proletariado revolucionario.
Desde la noche del casamiento de su hija Joaquina, empezó la impopularidad del virrey Pezuela, á la que puso término el motín de Aznapuquio, que expulsó del país al representante de la corona.
No como una oportunidad para que mi ego se alimente; la Presidencia es ante todo una enorme responsabilidad, todos los días hay que tomar decisiones, algunas decisiones dan de inmediato resultados gratos, satisfactorios; otras decisiones entrañan esfuerzo, entrañan sacrificio, incluso, entrañan impopularidad y tengo que estar perfectamente claro de eso cuando tomo esas decisiones, pero finalmente yo tengo que estar pensando en todo el país como un todo.
Dirán algunos que todo se debe a la espontánea evolución de elementos que no han sido creados por el gobierno; y yo les responderé que la primera y casi la única gloria de los gobiernos es remover los estorbos a esa evolución espontánea; y que la remoción de esos estorbos no puede obtenerse sin atinadas providencias, sin combinaciones difíciles, cuyos autores tienen que combatir a menudo con preocupaciones envejecidas, con exageradas teorías, y con ráfagas de impopularidad, en las que no pocas veces zozobran.
El dictador celebró su triunfo sobre los volscos, pero su triunfo aumentó su impopularidad; los hombres se quejaban de que la victoria fue obtenida en su casa, no en el campo de batalla, y sobre un ciudadano, no sobre un enemigo.
Los cónsules y los senadores mayores notaron que la potestad tribunicia, a la que aún recordaban con asco, era más anhelada por el pueblo que la restauración de la autoridad consular; así que casi preferirían que los decenviros renunciasen voluntariamente a su magistratura tras un periodo, a que la plebe recuperase su poder a causa de su impopularidad.
Pero no, han querido ustedes, escarmentar al pueblo, cobrarse la impopularidad confesada por el mismo Rojas, vengarse de los sabotajes, cubrir el fracaso de las investigaciones, desvirtuadas al día siguiente en solicitadas de los diarios y desahogar una vez más su odio al pueblo.
Viendo venir los sucesos y la rebelión de Gonzalo Pizarro, Suárez de Carbajal se mantuvo se mantuvo fiel a la causa del rey, y aun escribió a su hermano que no se comprometiese con los revolucionarios. Pero la impopularidad y los desaciertos de Blasco Núñez eran el mejor auxiliar de la revolución.
No le gustaba mucho el mantenimiento obstinado del ministerio, a pesar de sus distintos votos de censura; tampoco le gustaba mucho el intento de ganarse el favor de los suboficiales con un aumento de veinte céntimos diarios y el favor del proletariado con un plagio de "Los Misterios de París" de Eugenio Sue, con un Banco para préstamos de honor; ni, finalmente, la desvergüenza con que se hacía que los ministros propusieran la deportación a Argelia de los insurrectos de Junio que aún quedaban, para echar sobre la Asamblea Legislativa la impopularidad en gros Al por mayor.
Gamarra puso sitio a la fortaleza; pero la impopularidad de su causa era tanta y tan hostiles le eran los limeños, que la tropa empezó a desmoralizarse, y no sólo soldados sino hasta oficiales y jefes desertaban de su bandera, para engrosar las filas del gobernante legítimo.
Por una parte el temor de una guerra insostenible con la colosal República, a cuyo lado se encontraría todo el continente; por otra, la posición cada día más falsa y precaria del ejército expedicionario en México, que no podía ya ni defender el terreno que pisaba; y la completa impopularidad de la expedición en Francia, decidieron por fin a su autor a arrancar esa página que, en días más felices, cuando llegó a creer que en México había muerto el amor a la patria y a la libertad, osó llamar la más bella de su reinado.