impiedad

(redireccionado de impiedades)
También se encuentra en: Sinónimos.

impiedad

1. s. f. RELIGIÓN Falta de piedad o de fe religiosa denunció la impiedad de muchos de los feligreses. irreligiosidad, laicismo piedad
2. Acto carente de piedad o compasión la impiedad del enemigo les exasperaba. inmisericordia

impiedad

 
f. Falta de piedad o de religión.

impiedad

(impje'ðað)
sustantivo femenino
falta de compasión, misericordia o fe religiosa La prensa condenó actos de impiedad cometidos en las cárceles.
Sinónimos
Traducciones

impiedad

impiété

impiedad

SF
1. (Rel) → impiety, ungodliness
2. (= crueldad) → cruelty, pitilessness
Ejemplos ?
¡Vos sois una santa...! -¡Marqués, no digáis impiedades! Y me clavó los ojos tristes, suplicantes, guarnecidos de lágrimas como de oraciones purísimas.
Cada vez que subía al púlpito algún jesuita, de estos que tienen pico de oro y lengua de fuego para echar pestes contra las impiedades de Draper y Straus (en Marineda perfectamente desconocidas)...
25 Pues no quiero que ignoréis, hermanos, este misterio, no sea que presumáis de sabios: el endurecimiento parcial que sobrevino a Israel durará hasta que entre la totalidad de los gentiles, 26 y así, todo Israel será salvo, como dice la Escritura: Vendrá de Sión el Libertador; alejará de Jacob las impiedades.
Lo que más acaso ha estorbado el desarrollo del espíritu cristiano en España es que en los siglos de la Reconquista se hizo de la cruz un pendón de batalla y hasta un arma de combate, haciendo de la milicia una especie de sacerdocio. Las órdenes militares y la leyenda de Santiago en Clavijo son en el fondo impiedades y nada más.
Alarmóse un tanto el gobierno, tan paternal como previsor, del Restaurador, creyendo aquellos tumultos de origen revolucionario y atribuyéndolos a los mismos salvajes unitarios, cuyas impiedades, según los predicadores federales, habían traído sobre el país la inundación de la cólera divina; tomó activas providencias, desparramó sus esbirros por la población, y por último, bien informado, promulgó un decreto tranquilizador de las conciencias y de los estómagos, encabezado por un considerando muy sabio y piadoso para que a todo trance y arremetiendo por agua y todo, se trajese ganado a los corrales.
Fundados en estos principios, creyeron que no solamente no debían despreciar a los hombres que representaban en el teatro estas impiedades, de que se agradaban sus dioses, a quienes adoraban; antes, por el contrario, debían honrarlos con más distinción; ¿pues qué causa podían hallar para tener por honrados a los sacerdotes por cuyo ministerio ofrecían sacrificios agradables a los dioses, y al mismo tiempo tener por viles a los autores escénicos, por cuyo medio sabían tributaban a los dioses aquel honor que ellos habían establecido?
Simancas y Rojas deciden que es necesario quemarlos vivos; pero siempre es menester tomar la precaución de arrancarles antes la lengua o cerrarles bien la boca para que no escandalicen a los asistentes con sus impiedades.
Ni le interesa a su caudillo, el demonio, el mirar con cuán contrarios errores debaten y riñen entre silos que él juntamente posee por el mérito de sus muchas y varias impiedades.
Esto acaeció cuando la ciudad era gobernada por el pueblo, pero después que se estableció la oligarquía, habiéndonos mandado los treinta tiranos a otros cuatro y a mí a Tolos, nos dieron la orden de conducir desde Salamina a León el salaminiano, para hacerle morir, porque daban estas ordenes a muchas personas para comprometer el mayor número de ciudadanos posible en sus iniquidades; y entonces yo hice ver, no con palabras sino con hechos, que la muerte a mis ojos era nada, permítaseme esta expresión, y que mi único cuidado consistía en no cometer impiedades e injusticias.
Allí encontraréis esas sublimes impiedades, esos versos admirables contra la Providencia y contra la inmortalidad del alma, que pasan de boca en boca á todos los siglos futuros: : Ex nihilo nihil, in nihilum nil posse reverti.
Fedro ¿Cómo así? Sócrates El uno y el otro no son más que un cúmulo de absurdos e impiedades. ¿Puede darse un atentado más grave?
El mismo Jesucristo, Señor nuestro dice: «Ninguno puede entrar en casa del fuerte y saquearle su hacienda, sino atando primeramente al fuerte; queriendo entender por el fuerte al demonio, porque éste es el que pudo tener cautivó al linaje humano; y la hacienda que le había de saquear Cristo, son los que habían de ser sus fieles a los cuales poseía él presos con diferentes pecados e impiedades.