Ejemplos ?
Había pavos reales, codornices, chachalacas, patos, cisnes y tantas aves que ya imaginaba un buen trozo asado a las brasas de alguna de ellas.
Me imaginaba que no estaba realmente muerta y que no era más que una ficción ideada para atraerme a su castillo y así confesarme su amor.
Ella tenía que ayudarlo a comunicarse bien con ellos: MALITZIN, era su nombre y sobre todo, con el guía mayor de los castellanos: Hernán Cortés. Imaginaba que con mucha solemnidad llegarían a un acuerdo de unidad entre sus pueblos, que se confederarían y juntos, amigos y hermanos, trabajarían por el mejoramiento de todos.
Del predominio industrial y político de la burguesía teme la ruina segura, tanto por la concentración de capitales que ello significa, como porque entraña la formación de un proletariado revolucionario. El “verdadero” socialismo venía a cortar de un tijeretazo -así se lo imaginaba ella- las dos alas de este peligro.
No quiso la buena dueña perder la coyuntura que la suerte le ofrecía de gozar, primero que todas, las gracias que ésta se imaginaba que debía tener el músico; y así, diciéndole a Leonora que esperase en la sala, en tanto que iba a llamarlo, la dejó y se entró donde él estaba, no menos confuso que pensativo, esperando las nuevas de lo que hacía el viejo untado.
Estamos en un mundo totalmente diferente, no al de hace 10 años; estamos ante un mundo diferente hasta hace 6, 7, 8 años atrás. Nadie imaginaba lo que iba a pasar en el año 2008 en el mundo.
¡Y vaya si la hizo crecer! ¡Mucho más aprisa de lo que imaginaba! Antes de que hubiera bebido la mitad del frasco, se encontró con que la cabeza le tocaba contra el techo y tuvo que doblarla para que no se le rompiera el cuello.
Me imaginaba que para todo el mundo era muy claro que el hombre crece porque come y bebe, porque por los alimentos las carnes se añaden a las carnes, los huesos a los huesos y todas las otras partes a sus partes similares; lo que al principio no era más que un pequeño volumen se aumenta y crece, y de esta manera un hombre pequeño se hace grande; he aquí lo que yo pensaba.
Sus ojos avarientos por cima de los olmos corpulentos ansiaban alcanzar el edificio donde tuvo su amor templo y sepulcro, donde fué de su amor el sacrificio; y en la lejana matinal neblina, que huyendo al sol turbaba el horizonte, imaginaba sobre el pardo monte la blanca aparición de Valentina.
Allí vi algo horrendo: cientos de descomunales hormigas rojas venían hacia mí para devorarme, pues de eso estaba seguro, aunque, imaginaba con cierto humorismo muy, pero muy negro, sólo sería un bocadillo para ellas.
Yo os diría una por una sus señas y cualidades, y vos, haciendo un bosquejo… GENARO: Caballero, eso no es fácil, pues todos los rostros tienen tan diferente carácter, que aunque fueran las facciones a la descripción iguales, tal vez la expresión saldría de la verdad muy distante. VIEJO: Ya yo me lo imaginaba.
La señora Margarita imaginaba locuras como las que vienen en los sueños: suponía que ella podía caminar por la superficie del agua; pero tenía miedo que surgiera una marsopa que la hiciera tropezar; y entonces, esta vez, se hundiría, realmente.