ilustrísimo

ilustrísimo, a

s. formal Tratamiento honorífico que se da a ciertas personas, como los obispos.

ilustrísimo, -ma

 
adj. Superlativo de ilustre, que como tratamiento se aplica a los obispos y otras personas constituidas en dignidad.
Traducciones

ilustrísimo

Ill.mo

ilustrísimo

ADJmost illustrious
Su Ilustrísima (anticuado) (al referirse a un obispo) → His Grace
Vuestra Ilustrísima (anticuado) (al dirigirse a un obispo) → Your Grace, Your Lordship
Ejemplos ?
En este Cabildo pareció el Padre Andrés Sánchez de Monasterio y presentó un título de Cura y Vicario de esta Ciudad y su distrito por el Ilustrísimo Señor Don Fray Pedro de Oviedo, Arzobispo y Obispo de este Obispado, para que conste de él a este Cabildo; y, habiéndolo visto y entendido, se le volvió originalmente para que use de él según y cuando convenga como en él se contiene.
Es dar puñaladas al cielo ó intentar lo imposible el imaginarse que de un imbécil pueda sacarse un hombre discreto. He aquí el auto final que dictó el ilustrísimo obispo: "No há lugar, no há lugar y no há lugar.
No, le dixo el morador de la estrella, nada de eso: no nos engañan las mujeres, porque no las hay; no hacemos excesos de glotonería, porque no comemos; ni hay deudores que quiebren, porque no tenemos plata ni oro; no nos pueden sacar los ojos, porque no se parece nuestro cuerpo al vuestro; ni los sátrapas cometen injusticias, porque todos somos iguales. Díxole entónces Memnon: Señor ilustrísimo, ¿sin mozas y sin comer, en qué pasais el tiempo?
El señor Dean Doctor Don David Letona, hallándose en la Iglesia Catedral el Ilustrísimo Señor Obispo Diocesano con el Venerable Cabildo, ofició la misa en acción de gracias al Todopoderoso por conservarnos en el goce de nuestra libertad política; de esa valiosa joya que los salvadoreños jamás arrancaran de la frente de la patria.
Siendo públicos e ineludibles los deseos de independencia del Gobierno Español que por escrito y de palabras ha manifestado el pueblo de esta capital: recibidos por el último correo diversos oficios de los Ayuntamientos constitucionales de Ciudad Real, Comitán y Tuxtla, en que comunican haber proclamado y jurado dicha independencia excitan a que se haga lo mismo en esta ciudad: siendo positivo que han circulado iguales oficios a otros ayuntamientos: determinado de acuerdo con la excelentísima diputación provincial, el Ilustrísimo Señor Arzobispo...
señor Gobernador de Cádiz, bajo su firma ha dirigido, con fecha 28 de febrero último a nuestro ilustrísimo Prelado, incluyéndole las proclamas de la Junta Superior de aquella ciudad a la América española, firmadas por sus Secretarios son documentos irrefragables con carácter de circulares a las autoridades de estas Provincias, que no deben dejar duda de la situación de la metrópoli, de la legitimidad del gobierno soberano, y del espíritu de nuestros hermanos, como lo evidencia su lectura.
II Con fecha 2 de Diciembre de 1801 presentó Mendoza, anle el ilustrísimo obispo Minayo y Sobrino, un recurso querellándose contra el seminarista ordenado en grados menores don Francisco Bazo y Villanueva, porque éste, con el pretexto de que tenía una encomienda que entregarle, lo llevó á su casa en la tarde del domingo 29 de Noviembre, lo condujo á una de las habitaciones interiores, y con sus criados, que le menudeaban golpes, le hizo vendar los ojos y acostar sobre un colchón.
Yo repuse con señoril condescendencia, como si fuese un capellán de mi casa el Obispo de la Seo de Urgel: —¡Bien hallado, Ilustrísimo Señor!
14º.- Que igual juramento preste la Junta Provisional, el Excelentísimo Ayuntamiento, el Ilustrísimo señor Arzobispo los Tribunales, Jefes Políticos y Militares, los prelados regulares, sus comunidades religiosas, jefes y empleados en las rentas, autoridades, corporaciones y tropas de las respectivas guarniciones.
Anatolio, ¿cuál es el más pingüe de los curatos vacantes? -Ilustrísimo señor, el mejor curato es el de Tinta. -Pues nombre usted para Tinta al pájaro de quien tanto mal ha dicho el señor.
Llamado al orden Marimón, contestó, dando una palmada sobre la tribuna: «Nada de gritos, ilustrísimo señor, que respetos guardan respetos, y si su señoría vuelve a gritarme, yo tengo pulmón más fuerte y le sacaré ventaja».
-En primer lugar -continuó el secretario- necesitamos un cáliz de todo lujo para las fiestas solemnes. Su señoría no se para en precios, que no es ningún roñoso. -¿No es así, ilustrísimo señor? - Chí, cheñó- contestó el obispo.