Ejemplos ?
El vengativo juez Briceño, se frotaba las manos de ilusa alegría; nunca imaginó el tal juez, que aquella indebida condena, aquella afrenta y aquel injusto castigo aplicado al asturiano, le costarían a Venezuela desmadrados ríos de sangre.
Aquí es donde Tobiume provoca a Hinamori burlándose de ella por la traición que sufrió a manos de Aizen diciéndole lo ilusa que es por creer que algún día Aizen le vendrá a pedir disculpas por lo que le hizo; lo que genera que Hinamori la ataque con enojo y rabia por sus palabras.
El río Paute portador de un gran caudal en el sitio denominado Cola de San Pablo, en corta distancia medida en línea recta, presenta una gran diferencia de niveles, haciéndose aprovechable esa energía potencial; esta condición favorable fue expuesta en su informe ante las autoridades superiores y de la provincia, sin embargo para esa época, esta idea no fue fácilmente entendida, resultaba una propuesta de una persona ilusa, por la magnitud de las obras de ingeniería y sus costos.
El jurado mencionó la «tristeza metropolitana», personalizada por el «hombre de papel» que tiene como «alimento» la soledad y como «ornamento» una ilusa esperanza.
o siempre, ajena a tu pasión ilusa pero no a tu dolor, oh Patria mía, verás muda, y sombría, y esquiva y fiera a mi ignorada musa.
Achicas tu ingenio con la insignificancia de los asuntos; celebra las hazañas de los héroes, y gritarás con razón: «Tal gloria estaba reservada a mi esfuerzo. » «Tu ilusa juguetona se recrea en componer cantos que repiten las bellas, y en tan frívolo empleo pasaste la primera juventud.
Cuán absurdamente mintieron los paganos al fingir que la religión cristiana no había de permanecer ni pasar de trescientos sesenta y cinco años Estas y otras particularidades semejantes aglomerara aquí, si no hubiera pasado ya el año que prometió el fingido oráculo, y el que creyó la ilusa vanidad de los idólatras; pero, como después que se instituyó y fundó el culto y reverencia de Cristo por su propia persona y presencia corporal, y por los Apóstoles, han transcurrido ya algunos, años desde que se cumplieron los trescientos sesenta y cinco, ¿qué otro argumento buscamos para convencer esta falsedad?
Pues, nada puede ser más doloroso que el mirar las sonrisas del pasado, al través de un presente infortunado, de un presente de luto y de pesar, ni nada más irónico y amargo que los sueños que el alma se procura, ilusa, acariciando esa ventura, que perdida lloramos sin cesar...
Este pequeño monstruo, este abominable microbio se abalanzó a la amiga envidiosa, se le colgó al cuello y la besó con su boca sin dientes, cubriéndola de apestosas babas. -¡Oh, ilusa madre mía!
GENERANTE Tal vez no fue el silencio de su mundo el generante de mi ausencia, sino yo mismo que no quise, ilusa sombra, conmutarme en la común euforia de su niebla...
Y abstracto de su cuerpo, trasmutado en soledades locas, no percibió las fabricadas garras de su materia núbil, barcaza endeble, —ilusa aspiración de cosmos— y no acabó la travesía dorada de los inciensos...
A lo largo de toda mi carrera pedagógica fui así acumulando reflexiones sobre mi práctica escolar que publiqué en diversas revistas y periódicos y que hoy se reúnen, algunas de ellas, en este libro, acaso con la ilusa convicción de que mis trayectos didácticos puedan ser útiles a los nuevos maestros que asumen el compromiso de ser ejemplares educadores.