idealista


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idealista

1. adj. Del idealismo.
2. adj./ s. m. y f. FILOSOFÍA Que es partidario del idealismo como doctrina filosófica.
3. SICOLOGÍA Que idealiza las cosas y a veces pierde la visión de la realidad no es capaz de calibrar los problemas reales porque es una idealista incorregible. idealizador realista
4. idealista apasionado SIQUIATRÍA Sujeto paranoico que orienta toda su actividad hacia la realización de un ideal.

idealista

 
adj. Relativo al idealismo.
adj.-com. Partidario del idealismo.
Que idealiza, que se deja guiar más por ideales que por consideraciones prácticas.

idealista

(iðea'lista)
sustantivo
persona que persigue un ideal y vive conforme a él Soy una idealista, creo que todo el mundo piensa y actúa como lo hago yo.

idealista


abreviación
filosofía que tiene relación con el idealismo filósofo idealista
Sinónimos

idealista

adjetivo y sustantivo
soñador, romántico, quijote.
Tratándose de personas.
Traducciones

idealista

理想主義者

idealista

idealist

idealista

Idealist

idealista

idéaliste

idealista

idealista

idealista

idealist

idealista

idealist

idealista

A. ADJidealistic
B. SMFidealist
Ejemplos ?
Lo mismo que en la Ilustración, al igual que en Hegel, aquí se parte del supuesto idealista según el cual el proceso histórico no es más que la realización de ciertas formas de conciencia.
Decía Ingenieros que había dos clases de idealistas: el idealista romántico y el idealista realista; que el idealista realista era aquel a quien las lecciones de la experiencia no le mataban la fe sino que lo enseñaban.
El Presidente de la República: en efecto, Pedro, es un proceso de muchos años, es un proceso que empieza cuando uno es joven, idealista, como todos los jóvenes, y se empieza uno a imaginar la clase de país que uno quisiera para uno y después para su familia; pero, por otro lado, la experiencia, el trabajo, la observación de los hechos y, sobre todo, escuchar a la gente ya afinando ese proyecto, ese conjunto de características que no solamente son las ideales, sino las posibles que tenga el país en unos años.
Y el filósofo se ponía de puntillas; se estiraba cuanto podía, daba saltos cortos, ridículos; pero todo en vano. -¡Oh, filósofo idealista, de imitación!
Un crítico, gran catador de salsas dramáticas y filarmónicas, crítico del Real, vamos, de óperas, y constante lector de Shakespeare, hizo la anatomía del drama y del estreno. El drama era demasiado científico y pecaba de idealista.
¡Date! -¡Nones! No ha nacido el idealista de segunda mesa que me ponga la mano encima. Pero, ¿a qué viene esto? ¿Qué crueldad es esta?
¿Que no le queréis naturalista? ¡Oh, no! será idealista, imposible... romántico. Monasterio tendió el brazo, brilló la batuta en un rayo de luz verde, y al conjuro, surgieron como convocadas, de una lontananza ideal, las hadas invisibles de la armonía, las notas misteriosas, gnomos del aire, del bronce y de las cuerdas.
-y escupió con desprecio-. Como todos. ¿Qué se ha de esperar de un idealista como Sánchez? (el autor). Mucho lirismo, mucho hablar del honor y del deber...
Después del final de la comedia: Remigio, con el sombrero puesto a guisa de solideo (el sombrero ya no tiene erizada la felpa), sujeta a un idealista muy bien vestido y perfumado, por las solapas de la levita.
Semejante opinión es una ficción cultural superficial, burguesa, limitada. Semejante opinión no es profunda y explica las raíces de la religión de un modo no materialista, sino idealista.
Y Zaratustra habló así al pueblo: Yo os enseño el suprahombre Sobre el «suprahombre», expresión que ha dado lugar a tantos malentendidos, dice el propio Nietzsche en Ecce homo : «La palabra “suprahombre”, que designa un tipo de óptima constitución, en contraste con los hombres “modernos”, con los hombres “buenos”, con los cristianos y demás nihilistas, una palabra que, en boca de Zaratustra, el aniquilador de la moral, se convierte en una palabra muy digna de reflexión, ha sido entendida, casi en todas partes, con total inocencia, en el sentido de aquellos valores cuya antítesis se ha manifestado en la figura de Zaratustra, es decir, ha sido entendida como tipo “idealista” de una especie superior de hombre, mitad “santo”, mitad “genio”».
El idealista se defiende como puede, y procura salvar la gardenia del ojal que amenazan los dedazos de Comella. -Pero, ¿qué aplaude usted ahí, santo varón?