Ejemplos ?
No sabré decir lo que había llegado a preocuparme la cuestión de las tales espinas. Era ya mi idea fija, aunque ocultaba a todos, y en particular a Sabino, mi obsesión.
Catalina es mujer, y a la vuelta del dolor natural en su sexo, pero momentáneo, de ver perecer por ella a su esposo, y de la sensación generosa inevitable que siente al verle ponerse en sus manos, no puede menos de volver a su idea fija, a la ambición, al verle sin sentido, y le arranca la sortija que el rey le pusiera a ella en la mano en la tumba; rasgo que pinta todo un carácter, que descubre en el poeta el gran conocedor del corazón humano.
Usted sabe qué terrible fuerza de atracción tiene el suicidio, cuando la idea fija se ha enredado en una madeja de nervios enfermos.
Y Barsut se comprendía tan fantasma como el otro, porque moviendo penosamente la cabeza, como si repentinamente todos los músculos del cuello se le hubieran enrigecido, contestó: –No, mirándote bien pareces un tipo agarrado por una idea fija...
Entre paréntesis, los autores del "foquismo” hoy loa han abandonado y exclusivamente unos cuantos despistados se estacionaron en é, como si fuera una idea fija.
Naturalmente, yo no sé todavía en qué consiste esa idea fija, pero es curioso, lo que nunca se me ocurrió fue que vos pensaras en quitarme mi mujer...
Mientras don Braulio y doña Isabel tenían suficiente valor y suficiente energía para no hacer caso de quien los despreciaba, Montenegro, con la susceptibilidad de su carácter, su noble corazón y su prurito de caballero, sin que nunca se realizasen sus ilusiones, y viendo cómo su madre moría en la miseria, una melancolía devoradora fue poco a poco invadiendo su espíritu, ocupado siempre en una idea fija.
El proceso lento de reintegración al estado normal se opera en su cerebro embotado. Recobra penosamente sus facultades anuladas, atrofiadas por 12 horas de obsesión, de idea fija.
«¡Y todo esto -suspira el loco- me lo han impuesto a mí, a un ciudadano inglés libre, para sacar oro para los antiguos faraones!» «¡Para pagar las deudas de la familia Bonaparte!», suspira la nación francesa. El inglés, mientras estaba en uso de su razón, no podía sobreponerse a la idea fija de obtener oro.
Y, como si temiera que los perfumes la distrajeran de la idea fija que acariciaba en su alma, abandonó el cuidado de los jardines y guardó debajo de los muebles los vasos de porcelana en que colocaba las flores de su predilección.
El segundo domingo de mayo de 1852 habíase convertido en sus cabezas en una idea fija, en un dogma, como en las cabezas de los quiliastas el día en que había de reaparecer Cristo y comenzar el reino milenario.
Las horas de idea fija disuelven al cobarde y fortifican al valiente, que en una noche tiene tiempo para dar las últimas órdenes a su organismo y poderlo lanzar a la pelea bajo la libertad de juicio y la serenidad.