iconoclasia

iconoclasia

(Del gr. eikon, -onos, imagen + klasis, acción de romper.)
s. f. RELIGIÓN, HISTORIA Doctrina religiosa surgida en el Imperio bizantino en los siglos viii y ix que prohibía las representaciones en imágenes y la veneración a Cristo, la Virgen y los santos, aun reconociéndolos como verdaderos.

iconoclasia

 
f. Doctrina de los iconoclastas.
Traducciones

iconoclasia

iconoclastia

iconoclasia

Iconoclastia

iconoclasia

Εικονομαχία

iconoclasia

Иконоборство

iconoclasia

Obrazoborectví

iconoclasia

איקונוקלאזם

iconoclasia

SF iconoclastia SFiconoclasm
Ejemplos ?
Juan Damasceno, un monje sirio que vivió fuera del territorio bizantino, se convirtió en el principal oponente de la iconoclasia a través de sus escritos teológicos.
El emperador León V el Armenio instituyó un segundo periodo de iconoclasia en 815, de nuevo posiblemente motivado por las derrotas militares vistas como prueba del descontento divino.
Se han indicado como factores importantes, tanto al comienzo como al final del apoyo imperial a la iconoclasia, su fuerza en el ejército al principio de este período, y la creciente influencia de fuerzas balcánicas en el ejército (a los que se consideraba en general que les faltaban fuertes sentimientos iconoclastas) a lo largo del periodo.
Sin embargo, el primer dux histórico surge de la revuelta en el exarcado de Rávena contra la iconoclasia del emperador bizantino, y contra el magister militum, en esa circunstancia es elegido el veneciano Orso Ipato como dux en el 727.
La iconoclasia es un componente frecuente de los principales cambios políticos o religiosos que ocurren en el interior de una sociedad.
timológicamente, el término iconoclasta se refiere a quien practica la iconoclasia, esto es, a quien destruye pinturas o esculturas sagradas (iconos).
La evasión y repugnancia por las representaciones se llama iconofobia. Cuando se procede al retiro y destrucción de las representaciones, el aniconismo se convierte en iconoclasia.
Tras su llegada en agosto, Alba estableció un Tribunal de los Tumultos (conocido popularmente Tribunal de la Sangre) para juzgar a los implicados en las revueltas y la iconoclasia.
Los principales oponentes teológicos de la iconoclasia fueron los monjes Mansur (Juan Damasceno), quien, viviendo en territorio musulmán como consejero del califa de Damasco, estaba suficientemente lejos del emperador bizantino como para evitar la sanción, y Teodoro Estudita, abad del monasterio de Studion en Constantinopla.
Para entender los argumentos iconoclastas, uno debe tener en cuenta los puntos principales: La iconoclasia condenaba la realización de cualquier imagen sin vida (esto es, pintura o escultura) que pretenda representar a Jesús o a uno de los santos.
El uso de imágenes probablemente había ido creciendo en los años que precedieron al estallido de la iconoclasia. Un cambio notable se produjo en 695, con Justiniano II que puso el rostro de Cristo en el reverso de sus monedas de oro.
Así que hubo dos concilios que se llamaron el «séptimo concilio ecuménico», el primero apoyando la iconoclasia, el segundo negando el primero y defendiendo la veneración de imágenes.