ibero


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ibero, a

1. adj./ s. HISTORIA De las tribus que habitaban, en época prerromana, la costa mediterránea y la zona meridional de la península Ibérica.
2. s. HISTORIA Miembro de estas tribus.
3. s. m. LINGÜÍSTICA Lengua preindoeuropea hablada por estas tribus.
NOTA: También se escribe: ibérico, iberio

ibero -ra o íbero -ra

 
adj.-s. etnol. Díc. del conjunto de pueblos que habitaban en la época de la conquista romana el litoral levantino español y los valles de los ríos Ebro y Guadalquivir. Los iberos poseían una lengua difícil de interpretar en la actualidad, y una escritura semisilábica. La cultura ibera surgió, probablemente, de un desarrollo autónomo de ciertas poblaciones de la Península, donde el contacto con civilizaciones del Mediterráneo oriental (fenicios, griegos, etc.) tuvo un papel fundamental.
m. ling. Ibérico.
Traducciones

ibero

Iberer

ibero

ibero

ibero

iberico

ibero

伊比利亚

ibero

伊比利亞

ibero

/a ADJ & SM/F íbero/a ADJ & SM/FIberian
Ejemplos ?
Hoy fue cuando con himnos de alegría, de las Musas el coro lisongero cantó al genio sublime que nacía a ser delicia del Parnaso ibero.
Sea lo que fuere – en otro momento ahondaremos si es posible esta averiguación – lo cierto es que nosotros estamos considerando dicho Convenio, lo que vale tanto como decir que nuestro gobierno pertenece al número de los de Ibero-América que han atraído la preferencia de Washington.
Uruguay – nuestro Uruguay, señores Senadores – es signatario con todos los demás pueblos de América, de la Convención de “Derechos y Deberes de los Estados” de 1933 que en su artículo undécimo estableció este texto que, por otra parte, consagra una vieja aspiración Ibero América: “Los contratantes consagran en definitiva, como norma de conducta, la obligación precisa de no reconocer las adquisiciones territoriales o de ventajas especiales que se realicen por la fuerza, ya sea que ésta consista en el uso de armas, en representaciones diplomáticas conminatorias o en cualquier otro medio de coacción efectiva.
desde el alto asiento, en que escabel te son alados coros que velan en pasmado acatamiento la faz ante la lumbre de tu frente, (si merece por dicha una mirada tuya la sin ventura humana gente), el ángel nos envía, el ángel de la paz, que al crudo ibero haga olvidar la antigua tiranía, y acatar reverente el que a los hombres sagrado diste, imprescriptible fuero; que alargar le haga al injuriado hermano, (¡ensangrentó la asaz!) la diestra inerme; y si la innata mansedumbre duerme, la despierte en el pecho americano.
Se han renovado nuestros lazos con Ibero América, ámbito cultural y político de nuestras afinidades, y es más intensa nuestra relación con los centros más dinámicos de las finanzas, el comercio y las tecnologías: por eso, el país es más respetado en el mundo.
Tu anciano padre, el gladiator ibero que a Grecia España opone, con el silvestre olivo coronado, por quien la áspera Ronda ya se pone sobre Elis, y el ligero Asopo el raudo curso ha refrenado, cediendo al despeñado Guadalevín; tu padre, que el famoso nombre y valor en ti ve renovarse, no puede serenarse, hasta que mira al golpe poderoso el bruto impetüoso muerto a tus pies, sin movimiento y frío, con temeraria y asombrosa hazaña, que por nativo brío solamente no es bárbara en España.
Baynes para que supiera de labios que sólo aspiran a decir la total verdad, que a la corta o a la larga hará para su país un mal negocio (y no empleo el vocablo con intención peyorativa) si insiste en inmiscuirse en los asuntos internos de los Estados de Ibero-América, so pretexto o con el propósito mejor y más limpio de tutelar nuestras democracias.
Sé que este Convenio, que para nosotros es impiadoso en sus preceptos, podrá y espero que habrá de quedar modificado, con ventajas para la República por cualesquiera otro que sea suscripto por algún Estado de Ibero-América.
Hablábase allí algo de autonomía y pueblo soberano, y de cadenas, y de águila caudal del pensamiento, y de Roma y de Esparta, y del buitre de Prometeo, y mucho de repiquetear nombres y símiles mitológicos, :::«y aquello de las furias, :::del león ibero y de las tres centurias», y todas esas frases de pirotécnica patriotera que echándolas a granel, sin orden ni concierto, producen, no un puchero ni una algarabía, sino un editorial del veintiocho de julio.
Quizá tú soñarías Con verle domeñar en la carrera Del potro ibero la indomada espalda, O en ruda caza fatigar los montes O en el ardua palestra Mover con arte el ya robusto brazo, Al sudor noble de las armas hecho; O ya en más alta empresa, Rendir con tierno y laborioso halago, De la Memoria a las esquivas hijas, Siguiendo fiel el rastro luminoso, Que en torno de él trazaban Las cariñosas familiares sombras Del moro vengador de su linaje Y el penitente Edipo castellano.
Di que tiemblen, que somos invencibles, y que el León ibero, la su crespa melena erizada, ya rota la cadena, rugirá; y al rugido huyendo el insular precipitado por sus ingratas olas, el gran tridente soltará usurpado en las tendidas playas españolas.
gual que el ballestero tahúr de la cantiga, tuviera una saeta el hombre ibero para el Señor que apedreó la espiga y malogró los frutos otoñales, y un "gloria a ti" para el Señor que grana centenos y trigales que el pan bendito le darán mañana.