hospicio


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hospicio

(Del lat. hospitium, alojamiento.)
1. s. m. Asilo para niños huérfanos, abandonados o pobres. asilo, residencia
2. Casa que servía de albergue a los peregrinos. albergue, hospedaje
3. Hospedería de las comunidades religiosas.
4. Argent., Chile, Perú Asilo para menesterosos.
5. Argent., Chile, Ecuad. Asilo para personas con problemas síquicos y siquiátricos, y ancianos.

hospicio

 
m. Casa destinada para albergar y recibir peregrinos y pobres.
p. ext.Cualquier asilo de caridad.

hospicio

(os'piθjo)
sustantivo masculino
1. establecimiento en que se recoge, cría y educa a niños huérfanos o abandonados De niño viví en un hospicio hasta que fui adoptado.
2. establecimiento destinado a albergar enfermos mentales Lo declararon insano y fue internado en un hospicio.
Sinónimos

hospicio

sustantivo masculino
Traducciones

hospicio

ospizio, ricovero

hospicio

Hospiz

hospicio

hospice

hospicio

Хоспис

hospicio

Hospice

hospicio

hospicjum

hospicio

Hospic

hospicio

Hospice

hospicio

ההוספיס

hospicio

ホスピス

hospicio

호스피스

hospicio

Hospice

hospicio

SM
1. (para niños) → orphanage
2. (para pobres) (Hist) → poorhouse (Rel) → hospice
3. (Cono Sur) (para ancianos) → old people's home

hospicio

m. hospice, nursing facility.
Ejemplos ?
«No quiso cuidados ni más alimento que la pobre pitanza que el hospicio de Santa Marta acostumbraba proporcionar a los eclesiásticos indigentes.
A aquella hora, cuando Revenga penetraba en su morada lujosa, en su comedor que la electricidad alumbraba espléndidamente y la leña de encina calentaba, intensa y crujidora; cuando la intimidad del hogar le sonriese, y las golosinas de Nochebuena lisonjeasen su apetito, ¿dónde estaría la abandonada? ¿En qué casucha de aldeanos, en qué glacial dormitorio del Hospicio?
En esta Guadalajara y en este para mí entrañable Hospicio Cabañas, ámbito en el que se han expresado dos de los seres humanos que más aportaron para hacerme entender la realidad, el drama y la perspectiva de mi patria: mi padre, que escribió un libro sobre esta institución, y José Clemente Orozco, que dejó su plástica en las cúpulas y en los muros de este extraordinario edificio.
Si hace tres años había sólo un puñado de liceos públicos de excelencia, como el Instituto Nacional y el Carmela Carvajal, este Gobierno ya ha inaugurado 60 liceos de excelencia, en todas nuestras capitales regionales y en lugares tan postergados como Alto Hospicio, Puente Alto, Renca, Cerro Navia, Conchalí, Quilicura, San Bernardo, Loncoche, Purén, Angol, Lota, Coronel y Lebu.
Es un inmenso caserón cuadrado, sin gracia, de cinco pisos, falansterio del azar, hospicio de viajeros, cooperación anónima de la indiferencia, negocio por acciones, dirección por contrata que cambia a menudo, veinte criados que cada ocho días ya no son los mismos, docenas y docenas de huéspedes que no se conocen, que se miran sin verse, que siempre son otros y que cada cual toma por los de la víspera.
Y no dejaba de tener razón Soledad para estar cavilosa y cariacontecida, que aquella mañana, cuando disponíase a arreglar el almuerzo, habíale dicho el señor Cristóbal, con acento bronco y enarcando amenazadoramente las pobladísimas cejas: -Mía tú, Soleá, esta noche viée a platicar conmigo Toñico el Clavicordio, y viée a platicarme de ti y a pedirme tu mano y con la mano toíta tu presona, y como a mí el Clavicordio me jace clase, porque es güeno y es trabajador, y te tiée voluntá, y a ti te conviée casarte cuanto antes, porque el día que a mí me dé un sanguiñuelo y me lleven al Batatar, a ti te llevan al hospicio; pos velay tú por qué quiero yo que emparmes cuanto antes con Toñico el Clavicordio.
Desde 1905 hasta 1925 han ingresado en el Hospicio de las Mercedes 108 maquinistas atacados de alienación mental. Cierta mañana llegó al manicomio un hombre escuálido, de rostro macilento, que se tenía malamente en pie.
¡Qué poco podíamos imaginar míster Mell y yo, cuando estuve desayunando y durmiendo, escuchando su flauta, las consecuencias que traería la visita al hospicio de mi insignificante personilla!
«Padre Santo, ¿en qué os he ofendido para que me queráis poner entre los Santos?» «Entretanto, la gente se ha ido apiñando alrededor de este púlpito, esclarecido por tantos gloriosos apóstoles; mas sin que vengan los niños del Hospicio, no subirá el orador al púlpito.
-Se pregunta en voz baja quién es; oigo responder a mi lado que es un Padre de la Compañía de Jesús, encargado de la dirección de la enseñanza religiosa en el Hospicio.
Pero esto dura ocho días; el público se desengaña, o nosotros, por un quítame allá esas pajas, nos estropeamos a garrotazos en un portal; y la discordia, que volvió en cenizas los soberbios muros de Ilión, nos conduce al hospicio o nos reduce a la sopa de un convento.
esión de 9 de marzo de 1813 Representación del Síndico del hospicio de pobres.- Juzgado de aguas.- Que se reconozcan dos edificios de la Cañada.- Expediente sobre arreglo de panaderías.