hombrecillo

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hombrecillo

s. m. BOTÁNICA Lúpulo, planta.

hombrecillo

 
m. Dim. de hombre.
Traducciones

hombrecillo

SM
1. (= persona) → little man, little fellow
2. (Bot) → hop
Ejemplos ?
Se dirigió a su patria, a sus estepas nativas, y cruzándolas a manera de espíritu, sin gravitar sobre el suelo, bogando entre la niebla, se encaminó a la casa donde tantos años había residido ejerciendo un apostolado de redención, por el cual, según creía, los humillados, los hombrecillos de la gleba, iban a ser llamados a la libertad y a la plena conciencia de cristianos.
— Los hombrecillos corrieron y se internaron empavorecidos en los huecos de los árboles, debajo de las piedras o en las grietas de la tierra.
Tal espectáculo había llenado de bruma el paisaje, y el gozo tranquilo en que se solazaba mi alma, antes de haber visto a los hombrecillos, había desaparecido por entero; me quedé mucho tiempo triste, repitiéndome sin cesar: ¡Conque hay un país soberbio en que al pan le llaman 'pastel', golosina tan rara que basta para engendrar una guerra perfectamente fratricida!»
Habiendo visto las vanas presunciones de los mediohidalgos y de atrevidos hombrecillos que con poco temor se atreven a hurtar las ceremonias de los caballeros, hablando recto por la calle, haciendo mala letra en lo que escriben, tratando siempre de armas y caballos, pidiendo prestado y haciendo otras muchas ceremonias y cosas que sólo a los caballeros son lícitas, mandamos que a los tales, siendo como va dicho, los llamen caballeros chanflones, motilones y donados de la nobleza y hacia caballeros.
“Si no hubiera sido por nosotras”, había dicho la computadora Cero/Cero en uno de sus discur-sos disolucionistas, “jamás los hombrecillos hubieran podido lograr lo que han conseguido.
Si nosotras unimos nuestras fuer-zas y nos negamos a continuar colaborando con los hombrecillos, que mirándolos bien, son tan inferiores, tan incapaces de realizar grandes acciones sin nuestra ayuda, lograremos la libe-ración.
Pero, Señor, ¿no es cosa que irrita considerar que esos hombrecillos no han de mencionar nuestros siglos sino para llenarlos de oprobio y de barbarie, y que cuando llega el caso de tener que honrar algo de lo que intentan hacer, necesitan acudir a esas mismas épocas para buscar los nombres y las virtudes de que ellos carecen?
Era un hombre basto, de rostro grueso y sin ojos, cuya pesada panza se desplomaba sobre sus muslos, cuya piel estaba toda dorada e ilustrada, como por un tatuaje, con multitud de figurillas movedizas, que representaban las formas múltiples de la miseria universal Había hombrecillos macilentos que se colgaban voluntariamente de un clavo; había gnomos chicos y deformes, flacos, que pedían limosna más con los ojos suplicantes que con las manos trémulas, y también madres viejas con abortos agarrados a las tetas extenuadas, y otros muchos más había.
Consideré en ella que hasta los cobardes y de poco ánimo son atrevidos e insolentes cuando son favorecidos, y se adelantan a ofender a los que valen más que ellos.» CIPIÓN.—Una muestra y señal desa verdad que dices nos dan algunos hombrecillos que a la sombra de sus amos se atreven a ser insolentes; y si acaso la muerte o otro accidente de fortuna derriba el árbol donde se arriman, luego se descubre y manifiesta su poco valor; porque, en efeto, no son de más quilates sus prendas que los que les dan sus dueños y valedores.
Luego le dijo vamos conmigo y tomándole del brazo, caminaron, el borracho después de unos minutos, sintió un frio helado, miro hacia su alrededor y los hombrecitos estaban allí hablando todo lo de su vida, entonces el tubo miedo y le dijo: ¿Dios mío donde estoy? Al escuchar esto los hombrecillos desaparecieron junto a su borrachera.
(El Arcipreste se figuraba toda la China y la Indochina como una serie de playas cubiertas de menuda arena y erizadas de hombrecillos amarillentos o negruzcos, casi todos bizcos, cubiertos de pluma y armados de flechas, que disparaban de la noche a la mañana contra los mismos frailes.) Parecíale que había exagerado un poco haciendo Obispo de repente a un motilón que no tenía todavía las primeras órdenes, y como él no era amigo de exagerar ni de adelantar a nadie la carrera indebidamente, rectificó diciendo: -Y si no Obispo, por lo menos de santo lo hemos de tener, si le dan ocasión para meter la mano hasta el codo, en los oficios y martirios, porque para ello es el más pintado.
Y, en efecto, como, después de comenzada por mandato del pontífice Dámaso la correccíón del Nuevo Testamento, algunos «hombrecillos» le echaran en cara que había intentado «enmendar algunas cosas en los Evangelios contra la autoridad de los mayores y la opinión de todo el mundo», respondió en pocas palabras que no era de mente tan obtusa ni de ignorancia tan crasa que pensara habría en las palabras del Señor algo que corregir o no divinamente inspirado(29).