Ejemplos ?
«Cristo todo entero es una cabeza y un cuerpo, la cabeza es el Hijo único de Dios; el cuerpo es su Iglesia: es el esposo y la esposa, dos en una sola carne.
Murió el mesonero y murió la mesonera, dejando miles de escudos a su hijo único y Cristina poseyó carruajes dorados y hermosos vestidos.
Fernando, actual Rey de las dos Sicilias; D. Gabriel, que también ha fallecido, dejando por su hijo único y heredero al Infante D.
Zelamiro tenía trece años: era el hijo único de un gentilhombre de Poitou que lo educaba con toda suerte de cuidados en sus tierras.
Y tú, mi amigo fiel, tierno hermano, que en la mañana de tu vida mueres, más dulce que el amor de las mujeres érame tu amistad, oh Jonatás; yo, cual ama una madre a su hijo único que alivia, amante, su viudez llorosa, o ama un esposo a su novel esposa, así te amé, ¡y aun más!
26 Hija de mi pueblo, cíñete de saco, y revuélcate en ceniza; hazte luto como por hijo único, llanto de amarguras: porque presto vendrá sobre nosotros el destruidor.
Al contrario de lo que generalmente sucede, él siempre había querido que yo siguiese su misma profesión, con la esperanza, decía, de que fuese un médico más ilustrado que él. Hijo único, satisfecho con mi suerte, mimado por mi padre y muy querido por una numerosa parentela, siempre me había considerado muy feliz.
Era éste Dirk Waldron, hijo único de una pobre viuda, pero que podía enorgullecerse de tener más padres que ningún otro muchacho de la provincia, pues su madre había enviudado cuatro veces, y había tenido este único retoño en su último matrimonio, por lo que con todo derecho podía asegurar que era el tardío fruto de un largo período de cultivo.
Hela aquí: Hijo único del matrimonio de amor de dos seres de opuestos orígenes, dentro de mi alma luchan y bregan los instintos encontrados de dos razas, como los dos gemelos bíblicos en el vientre materno.
Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en Él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios.
Pero en esto le tocó la suerte, a Eleuterio, el hijo único de don Pedro, el mimo de su padre y de toda la familia, porque era un estuche que hasta tenía la gracia de escribir en los periódicos de la corte, privilegio de que no disfrutaba ningún otro menor de edad en el pueblo.
Todos, a bordo del “San Jorge”, estábamos alegres y el capitán más que ninguno, pues el patrón de la lancha que remolcábamos era nada menos que Marcos, su querido Marcos que de pie en la popa, doblegando entre sus manos como un junco la larga bayona, obligaba, obligaba a la pesada mole a seguir la estela que iba dejando en las azules aguas la hélice del remolcador. Marcos, hijo único del capitán, era también un amigo nuestro, un alegre y simpático camarada.