herrumbre


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herrumbre

(Del lat. vulgar ferrumen, soldadura.)
1. s. f. QUÍMICA Óxido de hierro que recubre los objetos de este metal, formado por la acción del aire con la humedad los balcones se cubrieron de herrumbre. herrín, óxido, oxidación, robín
2. Sabor de hierro que toman las cosas que están en contacto con él, por ejemplo el agua.
3. MICOLOGÍA Roya, hongo parásito de algunos vegetales. moho, roña, roya

herrumbre

 
f. Orín (óxido).
Sabor que algunas cosas toman del hierro.
bot. Roya, pequeño hongo de los vegetales.
Sinónimos

herrumbre

sustantivo femenino
2 roya.
Traducciones

herrumbre

rust

herrumbre

rouille

herrumbre

ruggine

herrumbre

صَدَأ

herrumbre

rez

herrumbre

rust

herrumbre

Rost

herrumbre

ruoste

herrumbre

hrđa

herrumbre

さび

herrumbre

herrumbre

roest

herrumbre

rust

herrumbre

rdza

herrumbre

ferrugem

herrumbre

rost

herrumbre

สนิม

herrumbre

pas

herrumbre

rỉ

herrumbre

铁锈

herrumbre

ръжда

herrumbre

SF
1. (= óxido) → rust
2. (Bot) → rust
3. (= gusto) → iron taste
Ejemplos ?
Levanto ahora la mirada al gallo que se ha posado sobre el borde de la valla, y veo que tiene una significación muy distinta del de la veleta, tan encumbrado, pero que, en cambio, no puede gritar, y no digamos ya cantar. No tiene gallinas ni polluelos, sólo piensa en sí y cría herrumbre.
para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 6.19. No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. 6.20.
Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. 6.21. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.
En laderas y en alcores, en ribazos y en cañadas, el verde nuevo y la hierba, aún del estío quemada, alternan; los serrijones pelados, las lomas calvas, se coronan de plomizas nubes apelotonadas; y bajo el pinar gigante, entre las marchitas zarzas y amarillentos helechos, corren las crecidas aguas a engrosar el padre río por canchales y barrancas. Abunda en la tierra un gris de plomo y azul de plata, con manchas de roja herrumbre, todo envuelto en luz violada.
Y pues al fin te plugo, árbitro de la suerte soberano, que, suelto el cuello de extranjero yugo, erguiese al cielo el hombre americano, bendecida de ti se arraigue y medre su libertad; en el más hondo encierra de los abismos la malvada guerra, y el miedo de la espada asoladora al suspicaz cultivador no arredre del arte bienhechora, que las familias nutre y los estados; la azorada inquietud deje las almas, deje la triste herrumbre los arados.
Olvidemos la herrumbre que en el oro de la rica ilusión depuso el llanto, y los hielos que pálido, inodoro dejaron el jardín que amamos tanto.
2 ¿No es uno de ellos de piedra, como la que hollamos bajo los pies, y otro de bronce, no mejor que las vasijas que se forjan para ser usadas, y otro de madera, que ya empieza a ser presa de la carcoma, y otro de plata, que necesita que alguien lo guarde para que no lo roben, y otro de hierro, corroído por la herrumbre, y otro de arcilla, material no mejor que el que se utiliza para cubrir los servicios menos honrosos?
Al subirlo a la superficie encontramos, con gran sorpresa nuestra, que era una pistola, de modelo muy extraño y curioso, que por la herrumbre que la cubría y por estar carcomida la culata y cubierta de conchas, debía encontrarse en el agua desde hacía mucho tiempo.
Pero después de que en los tálamos entró de la hija de Cécrope, lo ordenado hace y su pecho con una mano de herrumbre teñida toca y de arponadas zarzas su tórax llena...
Su raptor lleva los carros y por su nombre a cada uno llamando exhorta a sus caballos, de los cuales, por su cuello y crines sacude de oscura herrumbre teñidas las riendas, y por los lagos altos, y por los pantanos que huelen a azufre 405 vase de los Palicos, hirvientes en la rota tierra, y por donde los baquíadas, la raza nacida en Corinto, la de dos mares, entre desiguales puertos pusieron sus murallas.
Entonces por primera vez, verde de herrumbre, esta barba, 960 y la cabellera mía, que larga por las superficies barro, y mis ingentes hombros y azules brazos vi, y mis piernas curvadas a su extremo en pez que lleva aletas.
La herrumbre de tantas supersticiones ha subsistido toda­vía algún tiempo en los pueblos, incluso después de que la reli­gión se depuró.