hermosura


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hermosura

1. s. f. Circunstancia o cualidad de hermoso ¡qué hermosura de película!
2. Rasgo o cualidad agradable de una cosa la hermosura del rostro. belleza
3. Conjunto de rasgos y cualidades bien proporcionados que hacen a alguien o algo excelente su hermosura no es sólo física. atractivo, gracia, encanto, equilibrio

hermosura

 
f. Belleza, esp. de la forma.
Mujer hermosa.

hermosura

(eɾmo'suɾa)
sustantivo femenino
1. cualidad de la persona o cosa bella y que produce deleite la hermosura de la poesía romántica
2. persona o cosa bella que causa deleite al contemplarla Este vestido es una hermosura.
Sinónimos

hermosura

sustantivo femenino
Traducciones

hermosura

beauty, belle

hermosura

bellezza

hermosura

Schönheit

hermosura

beauté

hermosura

schoonheid

hermosura

beleza

hermosura

piękno

hermosura

красота

hermosura

krása

hermosura

skønhed

hermosura

kauneus

hermosura

יופי

hermosura

아름다움

hermosura

skönhet

hermosura

SF
1. (= cualidad) → beauty
2. (= persona, cosa hermosa) esta modelo es una hermosurathis model is a beauty, this model is beautiful
¡qué hermosura de niño!what a lovely o beautiful child!
Ejemplos ?
Porque Lucía, hija al fin de los Amadei, no había nacido para la mortificación y el dolor, sino para agotar las alegrías de la vida, para recrearse en el grato sonido del bandolín, en el armonioso ritmo de las estancias de los poetas, en la magia del color, en la dulce y misteriosa calma de los jardines, donde sonreía la eterna hermosura de las estatuas griegas y sólo el peso de ajenas culpas y el anhelo de la expiación la habían arrojado palpitante de angustia y de terror al pie de los altares, donde a cada minuto recordaba involuntariamente el mundo y sus goces.
-No es mar pico er que se dan; como que su compadre de usté tiée er corazón de una jiena y si ella cuando llega vesita a casa no alegra el perfil, aluego cuando se van los extraños, es un dolor como él le pone el cuerpo. Usté no sabe, señó José, lo que pasa bajo las vigas del techo que cobija a aquer proigio de hermosura...
La luz melancólica del atardecer daba tonos tristes al aposento; Rosalía, atenta al menor rumor, no apartaba los ojos de la puerta; la impaciencia adquiría en ella trágicas manifestaciones; comprendía que su fin se acercaba, se lo profetizaba la silenciosa hecatombe que dentro de ella tenía lugar, un algo que dentro de su ser extenuado convertíase en escombros, y al presentir que era llegado el momento de abandonar aquellos miserables andrajos corporales en que habíase convertido la espléndida flor de su hermosura...
La mejor hermosura era la de Santa Isabel, patrona del país, la piadosa princesa turingia, cuyas buenas obras eran exaltadas en romances y leyendas; en la capilla estaba su imagen, rodeada de lámparas de plata; pero Molly no se le parecía en nada.
Quedaron ellos rodeados de espesísimo follaje, y el hada se echó a volar por los aires. ¡Qué indecible hermosura! El hada se había transformado en una linda muchachita, pero su vestido seguía siendo de la misma tela verde, salpicada de flores blancas, que llevaba en el saúco.
Iba bailando por la carretera, de regreso a la posada, donde lo esperaba su compañero. El muchacho no encontró palabras para encomiar la amabilidad con que lo recibiera la princesa y describir su hermosura.
Pero mucho más me hubiera asombrado de no tener ya el hábito de aceptar a beneficio de inventario las entusiastas descripciones de mi amigo, toda vez que se explayaba sobre la hermosura femenina.
170 Júpiter todopoderoso, ojalá no, en ese tiempo primero, los gnosios litorales hubiesen tocado las cecropias popas, ni al indómito toro trayendo ominosos tributos, el pérfido navegante en Creta hubiese religado su cuerda, ni el malvado ese, escondiendo en su dulce hermosura sus crueles 175 consejos, en nuestras sedes hubiese descansado, el huésped.
Miré a mi rededor; descubrí que yacía en un alargado túnel de redondas paredes verdes, con piso de mármol azul y un techo del que se descolgaban hilillos refulgentes despidiendo armonías de exquisitos madrigales. La misma belleza se avergonzaría de no tener tanta hermosura.
Tenemos por honesto morir de nuestra enfermedad, y ¿rehusaremos morir de la que tiene nuestra república? Quien no ve la hermosura que tiene el perder la vida por no perder la honra, no tiene ni honra ni vida.
Casilda sintió por primera vez vergüenza de su hermosura que sólo le había hecho cometer una tremenda torpeza y se disculpó con Álvaro, pero éste sólo le dijo: -Yo no tengo de qué disculparte.- y se alejó.
Se sentó estrepitosamente y dijo con gritos rotundos: —Señores de los océanos, éste atrevido curioso, osó ver una de nuestras fiestas, la más dotada de hermosura y a la que sólo los habitantes del mar y no los intrusos, tienen derecho a presenciar: el ritual de la eternización.