helecho

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helecho

(Del lat. filictum < filix, -icis, helecho.)
1. s. m. BOTÁNICA Planta criptógama sin flores, con frondas pecioladas, lanceoladas y divididas en segmentos, de rizoma carnoso, que crece en lugares húmedos.
2. helecho macho BOTÁNICA El que tiene un rizoma desarrollado y es frecuente en los bosques silíceos.
NOTA: Nombre científico: (Driopterix filix-mas.)

helecho

 
m. bot. Cada una de las plantas de la clase filicópsidos, división pteridófitos.
helecho común Planta filical perenne (Pteridium aquilinum) con los frondes grandes.
helecho hembra Pteridófito (Athyrium filix-femina) con las frondes grandes divididas en lóbulos, que a su vez se subdividen en otros más pequeños.
helecho macho Planta de la familia aspidáceas (Dryopteris filix-mas), usada como antihelmíntico.
helecho real Planta filical perenne (Osmunda regalis) con los frondes divididos y los esporangios situados en frondes especiales de color pardo rojizo.

helecho

(e'let∫o)
sustantivo masculino
botánica planta herbácea arbustiva o absorbente, que crece en lugares húmedos El helecho necesita de lugares húmedos para crecer.
Traducciones

helecho

fern

helecho

felce, felceta

helecho

kapradina

helecho

bregne

helecho

Farnkraut

helecho

φτέρη

helecho

saniainen

helecho

fougère

helecho

paprat

helecho

シダ

helecho

고사리

helecho

varen

helecho

bregne

helecho

paproć

helecho

feto, samambaia, Fern

helecho

ormbunke

helecho

ต้นเฟิร์น

helecho

dương xỉ

helecho

helecho

שרך

helecho

SMbracken, fern
Ejemplos ?
En la base frontal de la obra de Cleto Villa y de Perjuicia se entretejen helechos, cardos, parásitas y todos los prodigios de nuestras selvas.
Cuando quitadas las hojas de helechos que cubrían el cadáver, éste apareció pulcramente intacto, El Chispa lanzó un gruñido de satisfacción.
Blandamente resbalando las ovejas van pasando; paz y hierba van paciendo; los bocados que una deja son bocados de otra oveja que a la hermana va siguiendo. Los corderos baladores van en grupos triscadores asaltando los repechos, coronando los cerrillos y brincando los helechos.
Con la voz ahogada le diría que la había buscado por largos años, que mis labios, quemados por los cálidos borgoñas y los champañas ardientes de las orgías de la Tierra, tenían sed de su amor infantil y puro, como del agua de una fuente oculta donde se copian los helechos y se refleja el cielo.
Bajo los retoños de unos helechos nuevos me escurrí, sobre unas piedras deslavadas por la corriente espumosa y parlante; y a ella, a la hermosa, a la mujer, la agarré de la cintura, con este brazo antes tan musculoso; gritó, golpeé el suelo; descendimos.
Delirante de rabia y despecho, corrió primero, sin parar y sin saber por donde, internándose en un agreste e intrincado laberinto, por el cual no había ido jamás, y donde no había sendas ni rastro de pies humanos, sino abundancia de brezos, helechos, jaras y otras plantas, que entre los árboles crecían, formando enmarañados matorrales.
Caminaban por el bosque para tornar a su aldea con la noche cerrada, y los pinos, las rocas y los helechos por todas partes les dejaban vereda como si huyeran de los asesinos.
Luego puso fin a la penosa labor cubriendo los restos con un manojo de helechos y colocando encima gruesas piedras para evitar el ataque de algún animal silvestre.
Los hechos son como esporas de helechos que flotan en la atmósfera y se posan sobre un tronco, - como si fuera la superficie de nuestra mente -, para crecer como plantas parásitas.
La Infanta también los amaría, lo mismo que a los conejos, que se hacen invisibles entre los grandes helechos y las zarzas; y a los grajos, de plumas aceradas y picos negros; y a los puercoespines que pueden convertirse en una bola de púas y a las grandes galápagos, que se arrastran lentamente, menean la cabeza y comen hojas tiernas y raíces suculentas.
En laderas y en alcores, en ribazos y en cañadas, el verde nuevo y la hierba, aún del estío quemada, alternan; los serrijones pelados, las lomas calvas, se coronan de plomizas nubes apelotonadas; y bajo el pinar gigante, entre las marchitas zarzas y amarillentos helechos, corren las crecidas aguas a engrosar el padre río por canchales y barrancas.
El trigo sembrado por Juan de la Cavareda en el terreno donde fue asesinado Marcos de Larrabita, al destacarse amarillo y próximo a la sazón, entre el fondo verde oscuro de las árgomas, los brezos y los helechos que le rodeaban, afectaba con admirable perfección el retrato de Juan, mirado de perfil.