hambriento


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hambriento, a

1. adj./ s. Que tiene mucha hambre encontramos un perro delgaducho y hambriento. ávido, famélico harto, lleno, saciado
2. Que tiene mucha necesidad o deseo de una cosa este niño está hambriento de cariño. ansioso, deseoso, indigente, menesteroso satisfecho, rico

hambriento, -ta

 
adj.-s. Que tiene mucha hambre.
fig.Deseoso.

hambriento, -ta

(am'bɾjento, -ta)
abreviación
1. que tiene deseo o necesidad de comer Demos de comer al hambriento.
2. que siente un deseo intenso de algo no material un ejército hambriento de lucha
Sinónimos

hambriento

, hambrienta
adjetivo y sustantivo
1 famélico, hambreado (América), hambrón (desp.).
Famélico presenta un valor intensivo ya que se dice de la persona que tiene necesidad de comer debido a una insuficiencia ingestiva prolongada.
2 deseoso, ansioso, codicioso.
Tiene un valor intensivo: está hambriento de noticias.
Traducciones

hambriento

hungry, ravenous

hambriento

hladový, vyhladovělý

hambriento

hundesulten, sulten

hambriento

nälkäinen, tosi nälkäinen

hambriento

affamé, vorace

hambriento

gladan, proždrljiv

hambriento

腹の減った, 飢えた

hambriento

몹시 굶주린, 배고픈

hambriento

skrubbsulten, sulten

hambriento

głodny, żarłoczny

hambriento

hungrig, jättehungrig

hambriento

ซึ่งตะกละมาก, หิว

hambriento

, kurt gibi aç

hambriento

đói, rất đói

hambriento

贪婪的, 饥饿的

hambriento

гладен

hambriento

רעב

hambriento

/a
A. ADJ
1. (= con hambre) → hungry; (= famélico) → starving
venimos hambrientoswe're starving, we're very hungry
unas tristes imágenes de niños hambrientosvery sad pictures of hungry o starving children
2. hambriento dehungry for
políticos hambrientos de poderpoliticians hungry for power
están hambrientos de afectothey are starved of affection
B. SM/F (con hambre) → hungry person; (en situación desesperada) → starving person
los hambrientosthe hungry
dar de comer al hambrientoto feed the hungry

hambriento-a

a. hungry, starved, famished.
Ejemplos ?
- dijo Alicia, en tono muy cariñoso, e intentó sin éxito dedicarle un silbido, pero estaba también terriblemente asustada, porque pensaba que el cachorro podía estar hambriento, y, en este caso, lo más probable era que la devorara de un solo bocado, a pesar de todos sus mimos.
Los indios se repartieron los perros, que vivieron en adelante flacos y sarnosos, e iban todas las noches con hambriento sigilo a robar espigas de maíz en las chacras ajenas.
Había llegado a los diez y nueve años, hambriento y casi desnudo como un salvaje, durmiendo en la torcida barraca donde gemía y rezaba su abuela, inmóvil por el reuma: de día ayudaba a botar las barcas, descargaba cestas de pescado, o iba de parásito en las lanchas que perseguían al atún y la sardina, para llevar a casa un puñado de pesca menuda.
Creí que otra pareja pasaba ante mí; la eterna, la que vive desde que la Humanidad sintió algo más que la punzada del estómago hambriento y la cólera homicida de la, bestia que necesitaba matar para existir; la que está esculpida en mármoles a los que los siglos han dado la amarillez del ámbar; la que ha pasado las puertas de los poetas y los artistas, en horas decisivas, para marcar su trabajo con el sello de la inmortalidad: él, arrogante arquero, coronado de rosas; ella, pálida y ceñuda, con el reloj apoyado en los potentes pechos, de los que manan el Olvido y la Nada, marchando tras el jovenzuelo, como una amante vieja, sumisa y recelosa, que teme perderlo.
Entonces mi vista se percató de algo más horripilante: en el fondo del remolino rugía con las fauces abiertas por las cuales se veían sus filosos colmillos, un hambriento Tiranosaurio Rex.
Frente a un mundo en desarrollo, hambriento de energía, no podemos negarnos a producirla aunque sí podemos y debemos condicionar la producción de acuerdo a nuestros intereses nacionales.
Enfurecido por su derrota, hambriento de triunfo, se echó sobre los hombres gigantescos que habían sido creados en la tierra y los devoró a todos, menos a siete gigantes que se refugiaron en la enorme gruta de una montaña.
Los astros revelaban que superaría prontamente sus instintos animales y llegaría a poseer una gran sabiduría. Sin embargo, no se conformaría con ello, siempre estaría hambriento de saber, de conocer, de crear.
Se parecería a los coyotes que siempre desean alimento, aunque en este caso, el sustento habría de ser la poesía y el anhelo de comprender hasta en los mínimos detalles el mecanismo de la naturaleza universal. Entonces los sabios astrónomos dictaminaron su nombre: -Se llamaría NEZAHUALCOYOTL, esto es, coyote hambriento de saber.
Y así, prisionero en la jaula, el sediento y hambriento coyote, requemado por el sol, ultrajado por la humillación, sólo acertaba a meditar: "En vano he nacido; en vano he llegado a la tierra.
Y es que el hombre cuidador del huerto se encontraba espiándolo desde el momento en que brincó por la cerca y estudiando cada uno de los movimientos del hambriento zorrillo, lo quiso cazar.
Y desde aquel día pudo verse a la orilla del estanque de los cisnes, al poeta hambriento que daba vueltas al manubrio: tiririrín, tiririrín...