halagado

Traducciones

halagado

polichocený

halagado

smigret

halagado

flattered

halagado

imarreltu

halagado

flatté

halagado

polaskan

halagado

lusingato

halagado

おだてられた

halagado

우쭐해진

halagado

gevleid

halagado

smigret

halagado

pochlebia mi

halagado

smickrad

halagado

ที่ได้รับการยกยอ

halagado

được khen nịnh

halagado

荣幸的
Ejemplos ?
La revolución debió estallar en casi la totalidad de la república; pero halagado por la idea de que triunfara sin la más mínima efusión de sangre, si fuera posible, habíamos preferido que solo aquí tuviera lugar, creyendo que la situación que alcanzara determinaría la suerte de toda la república.
Hasta entonces le había halagado la fortuna; pero el horrible asesinato de su muger acabó con su sosiego, cortó el vuelo á su carrera.
Teu-Man siempre halagado del destino De Tartaria el imperio se asegura Desde la extremidad del Ponto Euximo Al Oby, que al mar Caspio se apresura.
Míster Chestler desea conocerle, míster Copperfield. Noto enseguida que debe de ser un amigo de mucha confianza y me siento halagado.
Al fin, halagado, envanecido, tendió las manos, atrajo hacia sí a su mujer y la abrazó despacio, de un modo lento y profundo, mientras ella se ponía toda del color de su cinturón.
Nunca hubo soberano fabuloso ni príncipe hereditario más cuidado, más halagado, más defendido contra los roces y desacatos de la realidad.
Yo había halagado a la amada tiernamente con mis juramentos y frases melifluas y cálidas, y juntos seguíamos en un lánguido dúo de pasión inmensa.
Nicanor le ordenó se adelantara a anunciar su llegada, y quedaron los nuevos amigos demasiado interesados en sus diálogos para pensar en el camino. El hombre averiguaba mucho, y Nicanor respondía, halagado por las atenciones del que adivinaba personaje.
¡Cuánto odiaba a aquel ser afortunado, nacido el mismo año que él, pero halagado por los dones de la fortuna, mientras Paulino carecía hasta de lo más necesario para vivir?
Antoñico asintió con un movimiento de cabeza, halagado por el concepto que merecía a Cayetano el objeto de su hasta entonces misterioso culto de amor, y le repuso: -La verdá es que cuando se trata a esa gachí parece de caramelo, porque lo que es los ojos los tiée de chipé, pero que de chipé.
Mediada la carrera, prodújose en el alma de Carlos una gran catástrofe moral que torció para siempre su destino. De verse halagado pasó a sentirse esquivado y rehuido; donde antes simpatías, hallaba desdén.
Y como el viejo Ortiz, muy halagado por el pedido, por previsto que fuese, le preguntaba al resero, con aire socarrón, si no tenía recelo de que le saliera muy criolla la hacienda, don José, galante, contestó que, tratándose de flores, cambiaba de especie la cosa, y que hay violetas del país y rosas criollas que pueden competir con las mejores flores importadas.