Ejemplos ?
Pues, entonces, ¿qué camino le queda a uno, cuando conozca que tal o cual mocosilla, muy guapa y puesta en sus puntos, lo domina y gobierna, y lo lleva y lo trae como un zarandillo? ANGUSTIAS.-¡Lo que yo hago cuando usted me dice estas atrocidades tan graciosas!
¡Lo hago en el nombre de Dios, os vuelvo a decir! Respetadlo..., para bien de vuestra alma. Y, así diciendo, el religioso cubrió su cabeza con la capucha y se alejó a lo largo del templo.
—Aquél lo escondió en el alzapón —replicaba la negra. —Che, negra bruja, salí de aquí antes de que te pegue un tajo —exclamaba el carnicero. —¿Qué le hago, ño Juan? ¡No sea malo!
En nombre de la República de México y como Juez del Estado Civil de este lugar, hago saber a los que la presente vieren y certifico ser cierto...
-Y oye tú, Rubio, ¿esto no será mu caro, mu caro? -No te asustes, hombre, que cuando yo hago una gracia, la hago completa. ¿Tú sabes a lo que nos cuesta a nosotros esta pana?
Con el permiso de la Presidencia, hago entrega de la secretaría de la información detallada que fue proporcionada a la Comisión Especial Pluripartidista por el subsecretario Raúl Robles Segura, a fin de que esté a disposición de cualquier ciudadano diputado que desee consultar.
No creo, dijo Sócrates, que aunque alguno nos oyera, y fuera además un autor de comedias, pudiera reprocharme que no hago más que decir tonterías ni que hablo de cosas que no nos interesan de cerca.
Nadie se opondrá a tu voto, Eryximacos, dijo Sócrates; yo, desde luego, no, y eso que hago profesión de no saber más cosa que del Amor; ni tampoco Agatón, ni Pausanias, ni Aristófanes seguramente, que por entero está consagrado a Venus y Baco.
Me hizo el efecto de un hombre que dijera: Sócrates hace por la inteligencia todo lo que hace, y que queriendo en seguida dar razón de cada cosa que hago, dijera que hoy, por ejemplo, estoy aquí sentado en el borde de mi lecho porque mi cuerpo está compuesto de huesos y nervios; que los huesos, por ser duros y sólidos, están separados por junturas, y que los nervios, que pueden encogerse y alargarse, unen los huesos a la carne y la piel, que los envuelve y se ciñe a unos y otros; que los huesos están libres en su encierro, y que los nervios, que pueden estirarse y encogerse, hacen que pueda plegar las piernas como veis, y que ésta es la causa por la que estoy aquí sentado de esta manera.
Que se diga que si no tuviera huesos ni nervios y otras cosas parecidas no podría hacer lo que juzgara a propósito, pase; pero decir que estos huesos y estos nervios son la causa de lo que hago y no la elección de lo que es mejor y que para esto me sirvo de mi inteligencia, es el mayor de los absurdos; porque es no saber hacer la diferencia de que una es la causa y otra la cosa, sin la cual la causa jamás sería causa; y, no obstante, es esta otra cosa la que el pueblo, que siempre va a tientas, como en las más espesas tinieblas, toma por la verdadera causa y se engaña a sí mismo dándole dicho nombre.
Yo hago el negocio de los por venir: prevengo a los que aún no son, para que sepan ser a costa de los que no son como debían ser.
En la primera década, libro 1.º, las escribió Tito Livio; para que se lean las hago españolas: "Empezó a reinar Tarquino, a quien llamaron sus hechos Soberbio.