Ejemplos ?
Para exponer un problema, y hacer las primeras propuestas para solucionarlo, se debe escuchar al interlocutor para obtener más información, y hacer preguntas, aclarando así cualquier duda.
El joven Feynman fue fuertemente influenciado por su padre, quien le animó a hacer preguntas para desafiar el pensamiento ortodoxo, y siempre estaba dispuesto a enseñarle a Feynman algo nuevo.
26.- Las personas que de cualquier modo intervengan en la preparación y ejecución de las investigaciones que realice el servicio estadístico nacional, no podrán hacer preguntas distintas de las que expresamente se determinan en la cédulas o formularios elaborados por dicho servicio, debiendo guardar absoluta reserva sobre el resultado de sus investigaciones.
Artículo 47 Los miembros del Tribunal tienen el derecho de hacer preguntas a los agentes y consejeros de las Partes y de pedirles aclaraciones sobre puntos dudosos.
La parte que exige la confesión podrá estar presente en el acto de tomarla, y aun hacer preguntas para fijar su alcance; pero en cambio se limita el número de veces que puede repetirse la confesión para excusar exigencias caprichosas o maliciosas, y se permite al confesante alegar y justificar que ha obrado por error, aun cuando no se trate de hechos personales.
Artículo 86°- Los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular tienen el derecho de hacer preguntas al Consejo de Estado, al Consejo de Ministros o a los miembros de uno y otro, y a que éstas les sean respondidas en el curso de la misma sesión o en la próxima.
Agnes estaba muy alegre; me dijo que pronto me haría demasiado famoso para que se me pudiera hablar de semejantes cosas. -Por eso verás que me aprovecho del presente -me dijo y que no dejo de hacer preguntas mientras está permitido.
Con el tiempo sin duda habría tomado conciencia del hecho de que había otras mujeres en el mundo además de ti y habría comenzado a hacer preguntas sobre ello." Mientras hablaba del caracter absoluto con el que había dependido de ella durante aquellos primeros y desconcertantes días para tener la certeza de incluso mi propia identidad, rápidamente las lágrimas brotaron en los ojos de mi acompañante, y--bueno, durante un tiempo las otras mujeres quedaron más completamente olvidadas que nunca.
Disecamos moscas, respondió el filósofo, medimos líneas, combinamos números, estamos conformes acerca de dos ó tres puntos que entendemos, y divididos sobre dos ó tres mil que no entendemos. Ocurrióles al Sirio y al Saturnino hacer preguntas á los átomos pensadores, para saber sobre qué estaban acordes.
El hacendado, por lo demás, no le quiso hacer preguntas que hubieran podido ser indiscretas; el hombre estaba rendido, hambriento; no había más que darle de comer y tenderle cama para que descansara a sus anchas, lo que en seguida hizo el hospitalario mendocino.
Montes y el negro se habían quedado sin tema. El negro no se atrevía a preguntar más y Montes no necesitaba hacer preguntas nuevas.
Nunca necesitaba hacer preguntas. Montes. -Los guampudos no esperan -dijo Beracochea terminando-. ¿Nos veremos después? -agregó. -En el camino estamos -contestó Montes.