Ejemplos ?
Había también alusiones interminables al poder que ejercía Willie Hughes sobre su auditorio -los «contempladores», como Shakespeare los llamaba-; pero quizá la descripción más perfecta de su admirable dominio del arte de la escena esté en ‘‘La queja del amante’’, en que Shakespeare dice de él: La plenitud de la sutil materia recibe en él las formas más extrañas, de rubores ardientes, o de llanto, palidez de desmayo; y toma y deja, acertados los dos, para el engaño, rojo al habla soez, en llanto al duelo, lividez de desmayo a la tragedia.