guardilla


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guardilla

s. f. CONSTRUCCIÓN Sala o planta contigua al tejado, en general con el techo inclinado, que se usa como vivienda o desván. buhardilla
Sinónimos
Traducciones

guardilla

attic, garret

guardilla

SF (= desván) → attic, garret; (= cuarto) → attic room
Ejemplos ?
Dejó transcurrir un cuarto de hora y luego, procurando hacer el menor ruido posible, subió la escalera y llegó a la guardilla, pero no encontró a nadie allí.
¡Ánimas benditas!, ¿qué he conseguido? Díganlo tantos preciosos opúsculos que existen arratonados en mi guardilla que jamás verán la luz pública.
Es verdad, ¡carape!, que como todo es en ella tan viejo, tan sucio y tan ordinario, y esta guardilla es tan destartalada y triste...
Aquello no podía ser del tiempo del avaro, muerto hacía nada menos que veinte años, y si había dicho verdad la muchacha, nadie había entrado allí después de aquel trágico suceso. En otra pieza del piso principal vio una cama algo mejor que la de la guardilla, que pensó elegir para pasar la noche.
Llegamos por fin, a fuerza de apisonar con los pies calles y encrucijadas, a una casa y a un cuarto cuarto, que alguno hubiera llamado guardilla a haber vivido en él un poeta.
No dudó ya que el duende sabía su presencia en la casa y que huía de él; así es que decidió esconderse para sorprender al que se ocultaba. Al otro día, en vez de permanecer en su cuarto, se quedó en la guardilla detrás de la puerta.
Y te dejarán morir aquí, en el abandono, sin auxilio...». Una ola de frío glacial que entró por los cristales de la guardilla despabiló a la mujer y renovó sus sufrimientos.
Don Juan vivía en la calle de Atocha, en un palacio cuyo lujo y comodidades eran el presulta del lujo y la comodidad (como decía Perico, el zapatero remendón de la guardilla de enfrente, llamado por mal nombre Carape, que entendía de latín tanto como yo); sus coches y caballos valían un dineral; en su mesa se servían hasta en día de trabajo los manjares más ricos que Dios crió o inventaron los hombres, y, por último, las chicas más, guapas que paseaban por Madrid se despepitaban por don Juan.
egún avanzaban las horas del fosco día de diciembre, tasada su mísera luz por los turbios vidrios de la venta que pretendía iluminar la guardilla, aumentaba el sufrimiento de la mujer.
-Para ver a Pepilla hay que verla cosiendo en su guardilla -pensaba el padre-, cosiendo en su guardilla, en verano, en enaguas, con un pañuelo de percal al cuello, la camisilla algo descotada, sudando gotitas muy menudillas por el finísimo cuello...
A don Juan le llevaban doscientos mil de a caballo con la sempiterna alegría y los sempiternos cantares del zapatero; y entrando en curiosidad de saber cómo se las campaneaba éste para ser tan feliz, una tarde atravesó la calle, subió una estrecha escalera y se plantó en la guardilla del zapatero, con objeto de averiguarlo y, si era posible, campaneárselas él como el zapatero para estar siempre alegre.
Don Juan se detuvo un momento con tentaciones de volverse atrás, porque la fealdad y la pobreza y la estrechez de la habitación le dieron horror, y a poco más le tumba patas arriba la tufarada de pez, y engrudo, y cuero, y demonios colorados que salió a su encuentro; pero hizo, como dijo el otro, de tripas de corazón, y siguió adelante. -Hombre, ¿cómo pueden ustedes vivir en esta guardilla tan reducida, tan negra, tan oscura, tan nauseabunda?...