Ejemplos ?
Como nada le hace más feliz que ver alegres a sus amigos, siempre consigue que se cumplan sus deseos con tan solo la magia de una canción. Bunny: Bunny es una conejita rosa muy presumida y, a veces, algo gruñona.
— Pueblo debe ser una muchedumbre haraposa, agobiada y gruñona que diviso allá afuera, hablando bajo como si tuviese miedo de que le oigan.
-Me alegro que me lo diga usté, porque asín si jacemos trate le miraré yo a los bichos jasta er cielo de la boca. -Pero ¿es que usté viée buscando gente gruñona?
Cierta vez un forastero pidió asilo en una noche; viajaba en un lindo coche y se veía de dinero. Los padres de la gruñona lo aceptaron muy amables, mientras que doña enojona lo recibió poco afable.
-¡Oh, no, no! -exclamó Dora- Pero espero que tu tía esté mucho tiempo en su habitación, y además que no sea una vieja gruñona. Si me hubiera sido posible amar a Dora más, lo hubiera hecho entonces.
Sin embargo, la pequeña Mowcher necesitaba vivir, aunque hubiera sido la más tonta y la más gruñona de los pigmeos; pero no hubiese conseguido nada, ¡oh, no!
Miss Mills nos escuchaba sonriendo con una superioridad de benevolencia y simpatía. -Es la persona más desagradable que conozco -dijo Dora-: no puedes figurarte qué gruñona es y qué mal genio tiene.
Iba a visitar a los procuradores, al presidente de la audiencia, recordaba el vencimiento de las letras, obtenía aplazamientos, y en casa planchaba, cosía, lavaba, vigilaba los obreros, pagaba las cuentas, mientras que, sin preocuparse de nada, el señor, continuamente embotado en una somnolencia gruñona de la que no se despertaba más que para decirle cosas desagradables, permanecía fumando al lado del fuego, escupiendo en las cenizas.
Entre usted y yo, señorito Davy, y usted, señora, cuando mistress Gudmige se pone mañosa, la persona que no la haya conocido antes puede creer que es muy gruñona.
Las niñas, guiadas por su bondadoso corazón, sostuvieron al enano con todas sus fuerzas, y se las hubieron también con el águila que acabó por soltar su presa; pero en cuanto el enano se repuso de su estupor, les gritó con voz gruñona: -¿No podíais haberme cogido con un poco más de suavidad, pues habéis tirado de tal manera de mi pobre vestido que me le habéis hecho pedazos?
A través de la noche vieja, gruñona, robusta, A través de nubes que se menean, luchan, se quebrantan, El hijo de rey pasaba sin miedo - Encima del monte brilla una llama pequeña Con rayos que cortan la larga oscuridad.
Y así pasaba nuestra vida; Dora demostraba casi tanta ternura a mi tía como a mí, y le hablaba a menudo de los tiempos en que pensaba en ella como en «una vieja gruñona».