Ejemplos ?
También se considera que se introduce la escena de las diosas griegas de la fertilidad y la naturaleza, al gusto de las masques de la época.
Dió á luz esta obra con la colación de algunas Constituciones Griegas de Justiniano, y la edición de algunas Novelas Latinas del mismo.
Porque Lucía, hija al fin de los Amadei, no había nacido para la mortificación y el dolor, sino para agotar las alegrías de la vida, para recrearse en el grato sonido del bandolín, en el armonioso ritmo de las estancias de los poetas, en la magia del color, en la dulce y misteriosa calma de los jardines, donde sonreía la eterna hermosura de las estatuas griegas y sólo el peso de ajenas culpas y el anhelo de la expiación la habían arrojado palpitante de angustia y de terror al pie de los altares, donde a cada minuto recordaba involuntariamente el mundo y sus goces.
Sexti filósofo estoico que vivió en tiempos de Julio César) barón fuerte que filosofaba con palabras griegas y costumbres romanas.
No falta, sin embargo, quien tenga la bondad de referirnos que griegas y romanas fueron exageradamente aficionadas al velo, así como las egipcias y las asirias.
Estás persuadido de que apenas hayas arengado a los atenienses, cosa que va a suceder bien pronto, los harás sentir que mereces ser honrado más que Pericles y más que ninguno de los ciudadanos que hayan ilustrado la república; que te harás dueño de la ciudad, que tu poder se extenderá a todas las ciudades griegas y hasta a las naciones bárbaras que habitan nuestro continente.
En segundo lugar, tú te crees pertenecer a una de las más ilustres familias de Atenas, Atenas que es la ciudad de mayor consideración entre las demás ciudades griegas.
Temblorosas, tristes o resignadas, entraban en el palacio, que les tenía dispuesto Melchor, las hijas del Cáucaso, de perfecta belleza y rasgados ojos; las griegas, diestras en hacer versos y recitarlos al son de la lira; las persas, que huelen a rosa; las gaditanas, que saben de danzas voluptuosas; las fenicias, envueltas en negros velos; las hebreas, de nobles facciones, y hasta las romanas altivas, que no pocas veces se daban la muerte, ahorcándose con un jirón de su túnica, antes que sufrir la esclavitud y el abrazo del bárbaro rey.
La cabellera, recogida en la frente, parecía haber sido dorada en otro tiempo. Su cabeza, pequeña como la de casi todas las estatuas griegas, estaba ligeramente inclinada hacia delante.
En todo caso, la exploración ha avanzado bastante para que podamos afirmar: 1)la vitalidad de las comunidades primitivas era incomparablemente superior a la de las sociedades semitas, griegas, romanas, etc.
Ante esta tradición rutinaria, la “venerable” decía el ya mencionado Bello, surgida por imitación de las Gramáticas griegas, y más, latinas, ¡tiempos distintos a los nuestros!, poco a poco, en determinadas épocas y por autores específicos, fue desarrollándose una especie de “disidencia” y hasta “subversión”, tal cual ha pasado en todas las transformaciones de la historia.
Iniciado en las letras latinas y griegas en Roma, apenas había salido de las aulas de los retóricos cuando, joven aún, acometió la interpretación del profeta Abdías: con este ensayo «de ingenio pueril»(8), de tal manera creció en él el amor de las Escrituras, que, como si hubiera encontrado el tesoro de que habla la parábola evangélica, consideró que debía despreciar por él «todas las ventajas de este mundo»(9).