Ejemplos ?
El Gran Duque aprobará los reglamentos y decretos necesarios para la ejecución de los tratados conforme a los procedimientos que regulan las medidas de ejecución de leyes y con los efectos vinculados a tales medidas, sin perjuicio de las materias que la Constitución reserve a la ley.
Llevándole de ventaja, que nunca jamás manchó la traición mi noble sangre, y haber nacido español.» Así atronaba la calle una ya cascada voz, que de un palacio salía cuya puerta se cerró; y a la que estaba a caballo sobre un negro pisador, siendo en su escudo las lises más bien que timbre, baldón; y de pajes y escuderos llevando un tropel en pos, cubierto de ricas galas, el gran duque de Borbón, el que, lidiando en Pavía, más que valiente, feroz, gozose en ver prisionero a su natural señor; y que a Toledo ha venido, ufano de su traición, para recibir mercedes, y ver al emperador.
Los derechos de Felipe II á la Corona de Portugal, y la oposición que hallaba en D. Antonio, Prior de Ocrato, exigían poner esta causa en manos del Gran Duque de Alba y del Marques de Santa Cruz.
Se dice que es el espíritu de un soldado de las tropas del gran duque de Hesse al que una bala de cañón le arrancó la cabeza, en una batalla sin nombre, durante una revolución; los campesinos lo ven siempre corriendo por las noches, como si viajara en alas del viento.
Artículo 5 - El Gran Duque alcanzará la mayoría de edad al cumplir dieciocho años. Al acceder al trono, prestará, en cuanto sea posible, en presencia de la Cámara de Diputados o de una diputación nombrada por ésta, el juramento siguiente: “Juro observar la Constitución y las leyes del Gran Ducado de Luxemburgo, mantener la independencia nacional y la integridad del territorio, así como las libertades públicas e individuales”.
Se ha convenido por este articulo separado, el cual ha de quedar oculto y ha de tener la misma fuerza que si estuviese inserto palabra por palabra en el tratado de paz hecho hoy: que su Majestad británica en cualquiera lugar y en cuanto fuere necesario interpondrá sus oficios para que se le conserve ileso á España el derecho del directo dominio en el feudo de Sena, el cual derecho pertenece á su Majestad católica; y reciprocamente prometo el dicho rey católico que nunca por título ó protesto alguno admitirá ni permitirá pesquisa alguna contra el gran duque de Toscana por la investidura recibida violentamente de otros durante esta guerra ...
Tal vez había sido uno de aquellos actores ingleses que en 1604 cruzaron el mar y se fueron a Alemania, y actuaron ante el gran duque Heinrich Julius von Brunswick, él mismo dramaturgo de no poco valor, y en la corte de aquel extraño Elector de Brandeburgo, que estaba tan prendado de la belleza que se dice que compró, por su peso en ámbar, al joven hijo de un mercader ambulante griego, y que ofreció cabalgatas con representaciones públicas en honor de su esclavo a lo largo de todo aquel año de hambre terrible que duró de 1606 a 1607, cuando la gente se moría de inanición en las calles mismas de la ciudad y no había llovido por el espacio de siete meses.
El serenísimo rey de Suecia con sus reinos, señoríos, provincias y derechos, como también los serenísimos príncipes el gran duque de Toscana y el duque de Parma, juntamente con sus pueblos y subditos, y también con las libertades y provechos del comercio de los referí dos subditos serán incluidos en este tratado en toda la mejor forma.
Por servicios hechos a la Patria obtuvo después la dignidad de Mariscal, Gran Almirante, Príncipe, Gran Duque de Berg y de Clevea, y finalmente el Trono de Nápoles y de las dos Sicilias, en 1808, con el nombre de Joaquín Napoleón; nombre que debía a la alianza contraída con una hermana del Emperador.
El gran duque, su padre, las quería a pesar de malobras que la impía Cenizosa inventaba diariamente; nunca más se vio en cuentos esta mente de calumnias repleta y vanidades según cuenta quien sabe estas verdades.
Artículo 36 - El Gran Duque expedirá los reglamentos y decretos necesarios para la ejecución de las leyes, sin poder en ningún caso suspenderlos o dispensar de su ejecución.
El Gran Duque manda las Fuerzas Armadas; declara la guerra y el fin de la misma, después de haber sido autorizado por votación de la Cámara emitida según las condiciones del artículo 114, párrafo 5, de la Constitución.