grácil


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grácil

(Del lat. gracilis, delgado.)
adj. Que es sutil, delicado, delgado o menudo la bailarina tenía una cintura grácil.

grácil

 
adj. Sutil, delicado.

grácil

('gɾaθil)
abreviación
que es delicado y transmite idea de armonía La bailarina danzaba con movimientos gráciles.
Sinónimos
Traducciones

grácil

půvabný

grácil

yndefuld

grácil

anmutig

grácil

viehättävä

grácil

gracieux

grácil

graciozan

grácil

優美な

grácil

우아한

grácil

gracieus

grácil

grasiøs

grácil

wdzięczny

grácil

gracioso

grácil

graciös

grácil

อย่างสง่างาม

grácil

zarif

grácil

duyên dáng

grácil

优美的

grácil

ADJ [figura, líneas, movimientos] → graceful; [talle] → slender
Ejemplos ?
No, pues aquel día no tenía ella nada menos que los otros; sin duda, algo le pasaba a aquel pícaro chavalete que tan de cabeza la traía, cuando ya ella había tenido necesidad de arrancarse algunas canas no prematuras, con su gallardo empaque, su rostro terso y brillante, su boca fresca, apenas sombreada en el labio superior por un bozo suave, con sus donosos decires, con su cuerpo elástico y grácil.
Estos bailes agarraos me interesan mucho. -Yo creí que solamente el desnudo entraba en sus dominios -opuso picaresca la grácil viuda.
Porque no hay revolución sin la presencia de la mujer coadyuvando a este proceso de cambios y llevando su dulzura y su firmeza, su decisión y su capacidad creadora, como ya la han visto ustedes en el tierno ejemplo de esa muchachita de Vietnam, estudiante, bella, grácil y guerrillera.
No podía contenerme; el aire de esta alcoba me embriagaba, el olor febril de rosa medio marchita me subía al cerebro, me puse a recorrer la habitación deteniéndome ante cada columna del lecho para observar el grácil cuerpo difunto bajo la transparencia del sudario.
No fue tan grácil la veloz Camila, Sobre intactas espigas revolando; Y el lauro del ingenio te otorgara La misma de Sinesio profesora, Decoro y flor y luz de Alejandría.
Ahora, imponiendo suave inflexión a su vuelo, con una grácil curva de paloma cansada, viene a morir en el palacio de Liria, después de haber posado entre las águilas picudas del Segundo Imperio.
Se la encuentra en todo tiempo, exquisita como una gota de miel en los labios; amplia y adaptada para cuna de todos los que la visitan, con tierra acogedora hasta en el Cementerio; grácil, buena y llena de ternura, como crisálida prendida en una rama lustral de pomarrosas que enjoyan las orillas de su Río.
¡Sin duda, aquellos mismos que Calixto evocaba mientras el órgano emitía su vibrante raudal de sonidos plenos y graves, y en el altar, una grácil figura, envuelta en blancas sedas que la prolongaban místicamente, articulaba un «sí» apagado, un «sí» blanco también!
Encargado del manejo de esa puerta, pasaba las horas interminables de su encierro sumergido en un ensimismamiento doloroso, abrumado por aquella lápida enorme que abogó para siempre en él la inquieta y grácil movilidad de la infancia, cuyos sufrimientos dejan en el alma que los comprende una amargura infinita y un sentimiento de execración acerbo por el egoísmo y la cobardía humanos.
En borbotones de risa fresca viste su grácil Musa diablesca con la mantilla, con los caireles y con la falda de medio paso, y ambos le ponen a su Pegaso una collera de cascabeles.
En medio de la pequeña sala afiebrada de la potente emanación del instante suspenso, centrando la reunión con la presencia misteriosa y suspecta de raro fetiche de las circunstancias, empecatado y recalcitrante, se erguía la esbelta torrecilla, caprichosa, grácil, de silueta estrangulada en cinturas de bailarina, de narguilé...
Tenía los ojos que podéis ver y siempre se han juzgado lindos. Tenía un talle, lleno, pero grácil y esbelto. Por lo que se refiere a mi trasero, esta parte tan interesante para los libertinos de hoy, todo el mundo lo consideraba superior a todo lo que puede verse de más sublime al respecto, y pocas mujeres en París lo tenían tan bien formado; era lleno, redondo, blando y rollizo, sin que su gordura disminuyese en nada su elegancia, el más leve movimiento ponía al descubierto en seguida esta pequeña rosa que estimáis tanto, señores, y que yo pienso como vosotros, es el atractivo más delicioso de una mujer.