garras

garras

('garas)
sustantivo femenino plural
poder destructivo que tiene algo o alguien para atrapar a una persona las garras de la muerte
Traducciones

garras

sevření

garras

greb

garras

Kupplung

garras

kytkin

garras

embrayage

garras

u tuđoj vlasti

garras

grinfia

garras

クラッチ

garras

클러치

garras

greep

garras

kløtsj

garras

koppling

garras

การควบคุม

garras

debriyaj

garras

vòng kiểm soát
Ejemplos ?
Y en cuanto a nuestra España y los franceses, bien claro la experiencia nos lo habla, lo poco que a sus garras defendimos lo salvamos a nado en una tabla.
Nosotros no dudamos de tan funesto resultado si el Gobierno del rey Carol cae en las garras financieras de Alemania, porque después de su sumisión económica al Reich, la militar vendría después con la misma facilidad que vino en Checoeslovaquia después de Munich.
La invención del vestido, de su seguridad y defensa exteriores (para lo que no le proveyó de los cuernos del toro, de las garras del león ni de los dientes del perro, sino de sus meras manos), de todos los goces que hacen agradable la vida, su misma comprensión y agudeza, y hasta la bondad de su voluntad tenían que ser por completo obra suya.
La Bestia permanece frente a nosotros, y allá, en el fondo sanguinolento de su pupila pérfida, fosforece el reto y la injuria, mientras sus garras se emergen voluptuosas en cuajarones de sangre libertaria, de sangre que es la nuestra.
He aquí los nombres: dosel, sitial con respaldo, flauta, cham-cham, piedras negras y amarillas, garras, zarpas de puma, cráneo de jaguar, Búho, venado, brazaletes.
aguardar a que el momento llegue de hendirle el malvado cráneo, de arrancarle las garras nacionicidas y desbaratarle a puntapiés el negro, el asqueroso corazón.
Si realmente existe un poder oculto que tan traidoramente hunde sus garras en nuestro interior para cogernos y arrastrarnos a un camino peligroso que habríamos evitado, si tal fuerza existe, debe doblegarse ante nosotros mismos, pues solo así ganará nuestra confianza y un lugar en nuestro corazón, lugar que necesita para realizar su obra.
Serapion me lanzó una mirada inquieta y severa, luego añadió: – Hijo mío, debo advertiros, habéis dado un paso hacia el abismo, cuidaos de no caer en él. Satanás tiene las garras largas, y las tumbas no siempre son de fiar.
A pesar de todo lo que vi, aún me cuesta creer que fuera un demonio: no lo parecía desde luego, y jamás Satanás ocultó mejor sus garras y sus cuernos.
A los demás pueblos civilizados toca interponer su influencia para sacar de las garras de un bárbaro opresor a un pueblo inocente, ilustrado, sensible y generoso.
Además, me venía a la memoria lo que el padre Serapion me acababa de decir de los artificios del diablo: lo extraño de la aventura, la belleza sobrenatural de Clarimonda, el destello fosforescente de sus ojos, la ardiente huella de su mano, la turbación en que me había hundido, el cambio repentino que se había operado en mí, mi piedad desvanecida en un instante; todo ello demostraba claramente la presencia del diablo, y la mano satinada no era sino el guante con que cubría sus garras.
Y al problema de la distribución de la tierra a los grandes núcleos ejidales, habrá de sumarse el halagador resultado obtenido con el Banco Nacional de Crédito Ejidal, institución a la que hace usted referencia en otro capítulo de su Informe, y la que a medida que pasa el tiempo y cimenta y estructura su organización, logro obtener una mayor recuperación en sus préstamos a los campesinos del país, dando así un rotundo mentís a quienes pretenden improvisarse en líderes de los campesinos o a quienes a una institución que, como ésta, vino a arrancar a los trabajadores del campo de las garras de los prestamistas e intermediarios.