Ejemplos ?
M.» Esto, dictado por don Apolinar, lo escribía su amanuense con la más desastrosa ortografía, sobre un ancho papel verdoso sin membretes ni garambainas.
Y el que vea raciocinios y lógica, y método y exégesis, más que vida, en esos mis versos porque no hay en ellos faunos, dríades, silvanos, nenúfares, «absintios» (o sea ajenjos), ojos glaucos y otras garambainas más o menos modernistas, allá se quede con lo suyo, que no voy a tocarle el corazón con arcos de violín ni con martillo.
Mi hermano os quiere ver, y a eso vamos allá; pero os advierto en caridad que tratéis de no hablarle en culto, ni le juguéis del vocablo, ni le digáis quisicosas ni garambainas, porque os mandará tirar de un balcón y le obedecerán al punto.