Ejemplos ?
Por estas circunstancias no podríamos nosotros permanecer indiferentes ante una actitud en donde el General Cárdenas, tan viril, tan honesto y tan gallardo como siempre, nos pone el ejemplo para decirle a todo el mundo cómo sí es posible, compañeros, que el Gobierno de México en esta ocasión vaya o intente liberar a su país de la opresión de las compañías capitalistas.
Poco tardaron en conocer las caritativas hembras que el gallardo capitán no estaba muerto, sino meramente privado de conocimiento y sentidos, por resultas de un balazo que le había dado de refilón en la frente, sin profundizar casi nada en ella.
En impetuosa carrera el bruto gallardo arranca; y por sobre los peñascos que en rápida fuga salva, cantando va el español al trasponer la montaña: «Vivir en los Pirineos, pero morir en Granada.»
Me matara mi dolor, si fuera Isabel perjura: mi constancia me asegura la firmeza de su amor. Con espíritu gallardo, si queréis, daré mi vida: dada el alma y recibida, fiel al dueño se la guardo.
Yo extasiado veía a la mujer tierna y ardiente; con su cabellera castaña que acariciaba con mis manos, su rostro color de canela y rosa, su boca cleopatrina, su cuerpo gallardo y virginal, y oía su voz queda, muy queda, que me decía frases cariñosas, tan bajo, como que solo eran para mí, temerosa quizás de que se las llevase el viento vespertino.
-Así es la verdad -respondió Avendaño-; y tan imposible será apartarme de ver el rostro desta doncella, como no es posible ir al cielo sin buenas obras. -¡Gallardo encarecimiento -dijo Carriazo- y determinación digna de un tan generoso pecho como el vuestro!
430 sólo le asentara bien al espíritu de Carlos; que fue de su providencia esmero bien acertado, dar un cuerpo tan gentil a espíritu tan gallardo.
FRACISCO GALLARDO LOAYZA Satisfactorio es manifestar que, son muy pocos los hombres que ostentan páginas de una vida pulcra y laboriosa.
Y hubo muchos castellanos Que en lucha franca y leal Se la hubieron harto mal De los franceses á manos. (152) Pero sobre todos uno, Gallardo Alcides frances Luchó una vez contra tres Y no le rindió ninguno.
Mi juventud mostraba desarrollarse a gusto en mi gallardo busto y en mi salud sin mal; crecía y despejábase mi clara inteligencia, cumpliendo mi existencia su evolución vital.
DOÑA BERNARDA La codicia y la afición pelean dentro en mi pecho, y cada cual el derecho alega de su opinión: tiene Jusepa razón en no cautivar cuidados con setenta años nevados; y así combate me dan las barras del capitán, que pesan diez mil ducados. Convénceme el interés a guardalla y reprendella, y la edad la inclina a ella al gallardo portugués.
El buen Reinaldo, que abatir en tierra siempre intenta al más fiero y menos tardo, con el rey Agramante al punto cierra, que juzga ser más fiero y más gallardo (pues más que mil hacía el solo guerra), y encima se le arroja con Bayardo: lo topa a un tiempo y hiere de costado, de suerte que del bruto lo echa al prado.