galantería

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galantería

1. s. f. Amabilidad y buena educación, en especial en el trato con las mujeres. cortesía
2. Acción o expresión obsequiosa o cortés desdeñaba las galanterías que le dirigían sus compañeros.
3. Actitud del que se muestra generoso con los demás. generosidad

galantería

 
f. Acción o expresión obsequiosa.
Gracia y elegancia de algunas cosas.
Liberalidad, bizarría, generosidad.

galantería

(galante'ɾia)
sustantivo femenino
1. dicho o hecho educado y atento que un hombre dirige a una mujer Se ruborizaba con las galanterías que le dirigían.
2. cualidad de quien es educado y atento en el trato Su galantería está pasada de moda.
Sinónimos

galantería

sustantivo femenino
1 obsequio, gentileza, flor, requiebro, piropo, lisonja.
Obsequio y gentileza pueden aplicarse a cualquier acción o expresión obsequiosa. Cuando la galantería es de palabra, se utilizan los otros sinónimos.

galantería:

atenciónrequiebro, delicadeza, cortesía, lisonja, gentileza, piropo,
Traducciones

galantería

galanía

galantería

Höflichkeit

galantería

gallantry, compliment

galantería

amindumo

galantería

galanterie

galantería

galanteria

galantería

galanteria

galantería

英勇

galantería

英勇

galantería

tapperhed

galantería

SF
1. (= caballerosidad) → gallantry; (= atención) → charm, attentiveness (to women); (= gentileza) → politeness, urbanity (frm)
2. (= cumplido) → compliment; (= piropo) → charming thing to say, gallantry
Ejemplos ?
Y como madre, como mujer de talento que sois, ¿querréis siempre vigilar atentamente sus amoríos, reprocharle sus galanterías, contrariar sus inclinaciones y prohibir a este precioso muchacho vuestras prácticas y vuestros goces?
Pero sea de lo dicho lo que se quiera, relativamente tú eres noble y me basta, aunque mi clara nobleza preceda a la tuya en dos mil años lo menos. Te hablo con franqueza y desecho adulaciones y galanterías.
Mi primera intención, después de saludarla, fue buscar la fórmula de alguna de esas galanterías de repertorio para decir algo a propósito de la llegada de nuestra nueva compañera; pero al fijarme por segunda vez en su rostro, la sonrisa que lo iluminó un instante había desaparecido, y me encontré con el mismo semblante impasible y con los mismos ojos pardos y grandes, tan grandes, que como vulgarmente suele decirse, le cogían toda la cara.
Este héroe teatral eligió a Katrina como objeto de sus galanterías, y aunque sus escarceos amorosos se parecían a las gentiles caricias de un oso, se decía que ella no le había desahuciado completamente.
Mancebo emprendedor y calavera la había encontrado al cruzar una calle; y aunque el manto que la cubría no me permitió ver sus facciones, presentí que era joven y hermosa. La dirigí algunas triviales galanterías que, después de obstinado silencio, rechazó con dignidad.
El especiero tomó un dependiente, mocetón de recia nuca, que atrajo a las criadas de los barrios ricos con galanterías que olían a nuez moscada y queso de Flandes.
En la sombra de aquel vasto salón donde las rosas esparcían su aroma, la canción de la niña tenía el encanto de esas rancias galanterías que parece se hayan desvanecido con los últimos sones de un minué.
Fue vista de todos, unos alabando su hermosura y la dicha de su marido en merecerla, y otros envidiándola y sintiendo no haberla escogido para sí, y otros amándola ilícita y deshonestamente, pareciéndoles que con sus dineros y galanterías la granjearían para gozarla.
Las tapadas pertenecientes a las feligresías del Sagrario, San Sebastián y San Marcelo sostenían el tiroteo de agudezas y galanterías con los carolinos, y las muchachas de Santa Ana y San Lázaro militaban bajo la bandera de los fernandinos.
Después de la muerte de Francisco I, príncipe más conoci­do, sin embargo, por sus galanterías y sus desgracias que por sus crueldades, el suplicio de mil heréticos, sobre todo el del consejero del parlamento Dubourg y, finalmente, la matanza de Vassy, sublevaron a los perseguidos, cuya secta se había multi­plicado al resplandor de las hogueras y bajo los hierros de los verdugos; la rabia sucedió a la paciencia; imitaron las cruelda­des de sus enemigos: nueve guerras civiles llenaron a Francia de matanzas; una paz más funesta que la guerra produjo la noche de San Bartolomé, de la que no existía ningún ejemplo en los anales de los crímenes.
Las quales fueron estas mugeres texedoras de chunbes faxas y uinchas y chuspa uatus y chuspas ystalla y otras galanterías, de edad de cincuenta años.
Siendo mujer como es... ANGUSTIAS.-¡Continúe! ¡No me escatime galanterías! EL CAPITÁN.-¡Si, señora! ¡Voy a hablarle con toda franqueza!