Ejemplos ?
-Porque él contaba con poer vender rigular el ropero de luna, y no ha encontrao un alma caritativa que le dé más de cuatro chavos por el ropero, y como el Galafate se ha enterao de este trajín y el hombre está a caza de casolidades, pos el hombre se ha enterao de lo que al otro le ocurre, y lo que pasa, que ahora quiere llevarle el pulso y, seguramente, va a ser él el que le regale el mantón a la Rafaela, y esto es lo que, como es natural, trae sin vivir a Cayetano.
¿Por qué no habrían invitado al Galafate al bautizo? Y no lo habían invitado fijamente porque el Pimpi le había dicho muy claro que cantarían el Virana, el Caperuza y el Niño del Espartero...
- exclamó frunciendo más que de costumbre el entrecejo el señor Frasquito - ¿No comprende ese alma mía que si la Rafaela acerta el mantón del Galafate, gustándole él más que el Galafate, la Rafaela no se merece ni que él le entorne el párpado, ni que la mire a la cara?
Por qué sería aquello del Galafate, tan amigote como era éste del padre del recién nacido?... -Pero despierta, hombre, que son ya las tantas -exclamó por tercera o cuarta vez Amparo, moviendo bruscamente a su marido.
-Pos ése le quiso regalar un mantón, que era lo que yo tenía empeño en regalarle, un mantón que vendía la Trini la Petaquera. -Y qué, se lo regaló u no se lo regaló, por fin, el Galafate?
-No, señó, pero es que a la Rafaelilla anda jaciéndole la ronsa, al mismo tiempo que él, Antoñico el Galafate, y como el Galafate tiée parneses, como usté sabe mu requetebién, y va siempre la mar de bien jateao, pos lo que pasa, a la muchacha la traen frita los suyos, aconsejándole que se deje de Cayetano y que le jaga cara al Antonio, al que mala puñalaica le den por el mal ange que tiene.
El señor Boina, relampagueando con los ojos, alzaba el índice y lo movía de arriba abajo, pronunciando al mismo tiempo: -Ya estoy, ya... Ese galafate del piso segundo...
Y vaya si era bonita Amparo; con razón la llamaban la Serrana, y luego que además de bonita era buena desde la raíz a la pámpana; para ella todo hombre que no fuese él como si fuera una estampa..., y eso que para él no había pasado inadvertido que Juan el Galafate la miraba con las de Caín, y si él ya no le había dado el quien vive al Galafate era por no dar una campanada...
Y vaya si el Galafate era un mozo de una vez, buen mozo, simpático, con rumbo, con el corazón en su lugar y luego cantándose como los propios ángeles...
José Manuel Gómez y Méndez, Hada Miluska Sánchez Gonzales, Sandra Méndez Muros, Lidia Ruiz Galafate: El Periodista Andrés Luis Cañadas o Más de 40 Años de Dirección Radiofónica.