furiosamente

Traducciones

furiosamente

wildly

furiosamente

ADV (= con rabia) → furiously; (= con violencia) → violently; (= frenéticamente) → frantically
Ejemplos ?
La tierra temblaba furiosamente y se convertía en miles de grietas por donde caían los hombres y las mujeres que aterrados intentaban huir.
El ocelote, como todas las bestias de grandes corpazos, no pudo más que medio meter la nariz en el escondite del tlacuachito y gruñir furiosamente.
Tal vez haya dentro alguno que pueda oír sus súplicas. Estrellita de Alba golpea furiosamente, aquella puerta inmóvil. Todos sus afanes son inútiles.
"Debe de ser algo que sería de mi interés." "Ni siquiera lo sé," replicó, aventurando una momentánea mirada a mi rostro, furiosamente enrojecida, y aun así con una curiosa sonrisa titilando en sus labios que traicionaba una cierta percepción de humor en la situación a pesar de lo embarazosa,--"No estoy segura de que ni siquiera fuese de tu interés." "Tu padre me lo habría dicho," insistí, con un acento de reproche.
Dos minutos permaneció el pescuezo del animal bajo la presión del garrote, transcurridos los cuales se dio la contravuelta y el perro echó a correr ladrando furiosamente.
El balde desde el amanecer hasta la noche durante catorce horas mortales, revolviéndose como un reptil en la estrecha labor, atacaba la hulla furiosamente, encarnizándose contra el filón inagotable, que tantas generaciones de forzados como él arañaban sin cesar en las entrañas de la tierra.
Reparó el Capitán en la zozobra de sus enfermeras, y, saliendo de la calma con gue estaba soportando la curación, dijo furiosamente al doctor Sánchez: -¡Hombre!
Apenas habia completado mi tercer ronquido cuando la campanilla de la puerta se puso a sonar furiosamente, seguida de unos golpes de llamador que me despertaron en seguida.
Inmediatamente entraron los esclavos de Critón y a la fuerza se llevaron a Xantipa que lanzaba desgarradores gritos y se golpeaba furiosamente el rostro.
Apodérase una apoplejía del celebro; muérense los pies y tiemblan las manos, y por la cabeza, que padece y calla, hablan con temblores los brazos. De la gota que en el corazón derriba el mal caduco, es señal el ímpetu que furiosamente maltrata los miembros.
El fraile Aldao se entregó furiosamente á la embriaguez y á Ja lascivia, no dejó crimen por cometer como seide del tirano argentino y murió (ejerciendo el cargo de gobernador ó autó- crata en Mendoza,) devorado por un cáncer en la cara, blasfe- mando como un poseído.
Pensó en una desbocada; pero al mismo tiempo, sin lógica alguna, su caballo, con un quejido y la cabeza abrazada entre las manos, corcoveó furiosamente.