furibundo


También se encuentra en: Sinónimos.

furibundo, a

1. adj. Que se enfurece con facilidad es conocido entre sus compañeros por su furibundo carácter. violento
2. Que expresa o se hace con furor le dirigió una furibunda mirada. furioso, enojado

furibundo, -da

 
adj. Lleno de furia.
Extremado, entusiasta o partidario.

furibundo, -da

(fuɾi'βundo, -ða)
abreviación
1. persona que experimenta mucho enojo Se puso furibundo cuando se enteró del problema.
2. característica que implica o muestra un enojo muy grande Le echó una mirada furibunda a los presentes y se marchó dando un portazo.
3. que experimenta un arrebato airado una pareja de amantes furibundos
4. que es muy apasionado una venganza furibunda
Traducciones

furibundo

wütend

furibundo

furieux

furibundo

frantic, furious

furibundo

ADJ (= furioso) → furious; (= frenético) → frenzied
Ejemplos ?
El animal prendido ya al lazo por las astas, bramaba echando espuma furibundo y no había demonio que lo hiciera salir del pegajoso barro donde estaba como clavado y era imposible pialarlo.
Si de vuelta de correr la sardina salía alcanzada la mujer del Tuerto en la cuenta que éste le tomaba rigurosamente, en el balcón se oía la primera guantada de las que administraba el desdichado marido a su costilla, desde el balcón llamaba a su padre, a su madre y a Tremontorio; desde el balcón les contaba lo sucedido, y renegaba furibundo de su mujer; desde el balcón imploraba el auxilio de Dios..., y de balcón a balcón se enredaba un diálogo animadísimo que entretenía, por espacio de media hora, a las gentes de la calle.
Otro, gordo y rechoncho, condenado a perpetua corbata blanca, doceañista, furibundo y que frisa en los sesenta, está recostado en un diván, con notoria delectación; se llama don Tadeo.
con solo la firma basta.» Dio un paso atrás, furibundo, al escucharlo, el monarca, y lo fulmina y lo aterra con dos ojos como brasas.
Los bosques se enrarecían también al menor contacto del furibundo viento Sur que ya estaba en plena campaña para secar las panojas y madurar las castañas; los pajarillos enmudecían poco a poco y volaban errantes e indecisos; las noches crecían y los días acortaban; la naturaleza toda anunciaba su letargo del invierno, y no se escuchaba otro sonido de su elocuente lenguaje que el de los secos despojos de su primavera, rodando en confuso torbellino a merced del viento que cada día soplaba más recio.
Y Atenea, la de los brillantes ojos, tomó por la mano al furibundo Ares y hablóle diciendo: —¡Ares, Ares, funesto a los mortales, manchado de homicidios, demoledor de murallas!
Y el ruidoso y furibundo Ares no se enteró de que su hijo hubiese sucumbido en el duro combate porque se hallaba detenido en la cumbre del Olimpo, debajo de áureas nubes, con otros dioses inmortales a quienes Zeus no permitía que intervinieran en la batalla.
Pero la diosa, volviéndose, aferró con su robusta mano una gran piedra negra y erizada de puntas que estaba en la llanura y había sido puesta por los antiguos como linde de un campo; e hiriendo con ella al furibundo Ares, dejóle sin vigor los miembros.
¿No dejaremos que teucros y aquivios peleen solos —sean éstos o aquéllos a quienes el padre Zeus quiera dar gloria— y nos retiraremos, para librarnos de la cólera de Zeus? Dicho esto, sacó de la liza al furibundo Ares y le hizo sentar en la herbosa ribera del Escamandro.
¡Ramera! -y desenfrenado, como loco, furibundo, continuaba en su orgía de golpes. La mujer lloraba tendida en el suelo y trataba de cubrirse de las arremetidas iracundas de su amado.
Su ciclópea boca de hinchados y gruesos labios dejaba ver una dentadura podrida; el espeluznante gris de sus ojos refulgía furibundo; los resoplidos que daba por su aplastada nariz eran nauseabundos.
A salir Villamediana, siguiendo su amado norte, iba por distinto lado del salón, cuando turbole el ver al rey furibundo, que con miradas atroces, ojos cual los de un fantasma, en él sin quitarlos pone.