frisio

(redireccionado de frisios)

frisio, -sia

 
adj.-s. Frisón.
Traducciones

frisio

Frisian

frisio

Fries
Ejemplos ?
se asentaron en la ciudad alfareros frisios procedentes de los Países Bajos e instalaron las primeras alfarerías a gran escala desde los tiempos de los romanos.
En 695 fue a Roma, donde recibió la aprobación del papa Sergio I, que lo consagró como obispo de los frisios, con el nombre de Clemente, y le dio el palio.
Queriendo Druso Nerón conducir con más prontitud su ejército contra los chancos y frisios, puso en comunicación por los años 712 de Roma el Rhin con el Isel por medio de un canal, del que se sirvió después Germánico en el año 16 de nuestra era.
Maximiano permitió que frisios, salios, chamavos y otras tribus se instalaran en territorio romano, incluso entre el Rin y el Waal desde Noviomagus (Nimega) hasta Traiectum (Utrecht) o cerca de Tréveris.
Incluso si los jutos estaban presentes al sur de los sajones en Renania o cerca de los frisios, esto no contradice la posibilidad de que fueran emigrantes desde Jutlandia.
Más tarde, en 1218, un ejército dirigido por el alemán Oliver de Colonia, y un ejército mixto de soldados holandeses, flamencos y frisios dirigidos por Guillermo I de Holanda se unieron a la cruzada.
Sanmark 2004: 15 Los primeros trabajos misioneros de los que tenemos constancia en la actual Dinamarca comenzaron con Willibrord, el Apostos de los Frisios, que predicó en Schleswig, en la época parte de Dinamarca.
El emperador Otón III había reunido un gran ejército compuesto de sajones, francos, frisios y wendos para combatir a los daneses paganos.
Los ucranianos, alternadamente, la dicen sobre rusos; los españoles se ríen de los habitantes de Lepe, mientras que los colombianos se ríen de los habitantes de Nariño, y del resto de los hispanohablantes se ríen de los gallegos; los brasileños de los portugueses; los noruegos se ríen de sus vecinos suecos, e inversamente, los suecos cuentan la misma broma sobre noruegos; los alemanes apuntan hacia los frisios del este; el blanco de los holandeses y franceses son sus vecinos belgas y los hindúes apuntan hacia los pakistaníes.
A su regreso, se encontró con un ciego llamado Bernlef, el último de los escaldos frisios, que le curó de su ceguera y le hizo abrazar el cristianismo.
Los padres de Ludgero, Thiadgrim y Liafburg, eran unos ricos frisios de descendencia noble. En 753 Ludgero vio al gran apóstol de Alemania, San Bonifacio, que, junto con el martirio consiguiente del santo, le provocó una profunda iompresión.
Ludgero lo acompañó para ser ordenado diácono y estudió junto de Alcuíno, pero después de un año volvió a Utrecht. En 772, volvió a casa con en medio de una creciente tensión entre anglosajones y frisios.