Ejemplos ?
Estoy decidido, Trotwood, a terminarla inmediatamente; time que terminarse inmediatamente, para enviarla, ya sabes; y entonces -dijo mister Dick después de una larga pausa-,y entonces, al freír será el reír ....
¡Rosita! ¿Quieres irte a freír buñuelos? Y cata por qué el Perú anda siempre mal gobernado, que otro gallo nos cantara si la santa hubiera comenzado a pedir por donde concluyó.
Bendito el año en que abunda la gordura, en que se le hace agua la boca al hacendado, al hablar de lo gordos que están sus animales; en que los capones están de pella, tan gordos que repugnan, y que hay que elegir para carnear, y en que las vacas están envueltas en grasa; pues, no sólo dará para freír tortas y fabricar velas, sino que seguramente quedará también el estanciero con el riñón cubierto.
No eches pan a perro que se le cae la cola. Al freír será el reír, y al pagar será el llorar. Si quieres vivir en paz, ni prestes dinero ni interés en hermandad.
¡Freír ella porquería semejante, una cosa de veneno, habiendo en el mar tanto rico pescado, y en la tierra tan sabrosos huevos y tan gordas gallinas!
Arreglados que fueron los contratos matrimoniales con otra Princesa más derecha que un huso y más parlera que una cotorra salió el Príncipe con una gran comitiva para traerla, y se hicieron en palacio grandes aprestos para la cena; a la muda la pusieron a freír unas tortas.
Aunque la cena era suficiente para más de seis personas, corrió a la cocina, hizo matar unos palomos, freír tortas de maíz y abrió no sé cuántos frascos de confitura.
Ya me apesta lo del cambio de tarjetitas y la farándula de los padrinos con sus idas y venidas, y la farsa de los sables romos, y el sueltecillo de cajón: «Anteayer, jugando con unos sables, recibió un arañazo en una bota el distinguido joven Periquito de los Palotes...» Pleca, y luego: «Ha quedado honrosamente zanjada la cuestión surgida entre Periquito de los Palotes y Juanito Peranzules...» ¡A freír monas!
Sentía celos de la cacerola que había puesta encima, y tengo motivos para sospechar que la odiaba por hervir mi huevo y freír mi tocino, pues vi que cuando nadie la miraba me amenazaba con el puño.
-Sí es -dijo muy demudado-; dígoos que yo soy Cochitehervite, y el que viene a mi lado -aunque yo no le había visto- es Trochimochi, que somos más parecidos que el freír y el llover.
¿Crees que el ruido que se oye procede de algún escuadrón de demonios que se ha escapado del infierno con todos sus chismes de freír y de tostar?
Decid claramente quiénes son los del portal, y a qué es su venida, sin andarnos en más repulgos; porque si así no lo hiciereis, témome mucho que mi hermano os mande freír y echar a los perros según le he visto de mal humor esta tarde.