fratricida

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fratricida

(Del lat. fratricida < frater, hermano + caedere, matar.)
1. adj. DERECHO Del fratricidio crimen fratricida.
2. s. m. y f. DERECHO Persona que mata a su hermano todavía no han podido detener al fratricida.
3. Se aplica a lo que opone a personas que deberían ser solidarias luchas fratricidas.

fratricida

 
adj.-com. Díc. de la persona que mata a su hermano.

fratricida

(fɾatɾi'θiða)
abreviación
1. persona que mata a su hermano un joven fratricida
2. característica que se considera propio de quienes matan a sus hermanos Mantenían entre ellos una competencia fratricida.

fratricida


sustantivo
persona que mata a su hermano Encarcelan a un fratricida.
Sinónimos

fratricida

adjetivo y cosustantivo masculino
Traducciones

fratricida

fratricides

fratricida

A. ADJfratricidal
B. SMFfratricide
Ejemplos ?
Rosa, casi metida por las ruedas, pudo ver un instante en un coche de tercera, multitud de cabezas de pobres quintos que gritaban, gesticulaban, saludando a los árboles, al suelo, a los campos, a toda la patria familiar, a la pequeña, que dejaban para ir a morir en las luchas fratricidas de la patria grande, al servicio de un rey y de unas ideas que no conocían.
El negro encono, el odio lívido, la encendida saña encarnando en el cuerpo de aquellas horribles sierpes, relajaban los vínculos de la familia, separaban a los hermanos y les sembraban en el alma instintos fratricidas.
Mil ayes dolorosos de víctimas heridas del crimen en las aras, rendidas sin piedad, unidos al estruendo de luchas fratricidas sonaban cual rugido de fuerte tempestad.
SEMICORO 1.º ¡Oh madre desdichada Entre las madres, la infeliz Yocasta, Que, esposa de su hijo, Dio el ser a estos varones fratricidas Que en recíprocos golpes expiraron!
La miseria, el hambre, sólo sirven para que luchen los hombres entre sí, asesinándose ora en cruentas guerras fratricidas, ora en desastrosas huelgas originadas por la rapacidad capitalista o la competencia de brazos producto de la insensata, desordenada e inconsciente procreación de los infelices que no teniendo pan para ellos, dan la vida a nuevos seres sabiendo que no los podrán mantener.
Queremos un México en que no se levanten barricadas para que luchen violentamente hermanos contra hermanos, sino ágoras, donde pueda elevarse libremente la voz de los mexicanos, ennoblecida por los acentos de la razón y la justicia; en el que se fabriquen muchas urnas para votar y no féretros para sepultar a las víctimas de discordias fratricidas.
El fratricidio no era un asunto trágico si los fratricidas no se llamaban Eteocles y Polinice y si la sangre no manchaba los mármoles del trono.
El remedio de tantos trabajos, desgracias y miseria, demasiadamente nos lo tiene exigido y enseñado la experiencia, pues que no es otro que apoyarnos en un poder fuerte é inmediato para ser respetables ante los ambisiosos y anarquistas, que no pierden momento por proporcionarse fortuna y esplendor á costa de vuestros intereses y de vuestro sosiego y tranquilidad, y últimamente de vuestras vidas, mil veces más apreciables que las de aquellos fratricidas.
En este siglo, entre luchas fratricidas y traiciones, los “los nuevos mexicanos” sufren dos invasiones y pierden la mitad del territorio que habían heredado del período colonial.
Antes de la conquista ibérica, la crónica es de permanentes luchas internas; luego, trescientos años de agobiante coloniaje. Conquistada la Independencia, un siglo trágico de guerras fratricidas, de invasiones extranjeras, de dictadura.
En efecto, a lo largo de nuestro permanente combate por la liberación, de la lenta y dura lucha por la igualdad y por la justicia, hemos preferido siempre resolver los conflictos sociales con los recursos de la persuasión, con la acción política. Rechazamos, nosotros los chilenos, en lo más profundo de nuestras conciencias, las luchas fratricidas.
Tal es el odio que aquellos fratricidas tienen a los provincianos, que muchos de nuestros pueblos han sido desolados, saqueados y guillotinados por los aleves puñales de los degolladores de oficio, Sarmiento, Sandez, Paunero, Campos, Irrazábal y otros varios oficiales dignos de Mitre.