flanco

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flanco

(Del fr. flanc, costado < germ. *hlanka, cadera, articulación.)
1. s. m. MILITAR, NÁUTICA Parte lateral de un cuerpo considerado de frente o por detrás, especialmente de una embarcación o de una formación militar. costado, lado
2. GEOLOGÍA Pared plana de una roca.
3. MILITAR Cada uno de los muros que une las caras del baluarte a la fortificación.
4. flanco del escudo HERÁLDICA Banda a cada lado del escudo que ocupa un tercio de su anchura.
5. flanco retirado MILITAR El del bastión o baluarte cuando está cubierto con el orejón.

flanco

 
m. Costado, cada una de las dos partes laterales de un cuerpo.
Costado, lado, cadera de un animal.

flanco

('flanko)
sustantivo masculino
parte lateral de una cosa El flanco oeste del fuerte fue derribado con un ataque aéreo.
Sinónimos

flanco

sustantivo masculino

flanco:

ladoala,
Traducciones

flanco

flank

flanco

Flanke

flanco

flanc

flanco

flank

flanco

flanco

flanco

الجناح

flanco

bok

flanco

flanke

flanco

側面

flanco

측면

flanco

flank

flanco

SM
1. (= lado) [de animal] → side, flank; [de persona] → side
2. (Mil) → flank
coger a algn por el flancoto catch sb off guard
3. (Geog) → flank

flanco

m. flank, loin, part of the body situated between the ribs and the upper border of the ilium.

flanco

m flank
Ejemplos ?
El resto del siglo XIX ha insistido demasiado sobre la concepción de los pueblos como realidades anatómicas, físicas, bestiales, que cruzan la historia a la carrera mientras las ideas son saetas que un saetero ideal les va clavando entre las cernejas de los flancos.
Súbitamente la inmensidad atlántica pareció inflamarse en rojo de piedra, el rojo subió por los flancos del "Caballo Verde", bajó a los puentes; los negros parecían diablos hacinados en una caldera, las pirámides de plátanos irradiaban una atmósfera bermeja y la isla de Fernando Poo, ennegrecida en un juego de contraluces, en este fondo de fuego, quedó reteñida de violeta.
Griten en buena hora todos juntos, que nosotros, apretándonos los flancos soltaremos zumbando el palabrón, matambre, y taparemos de cabo a rabo su descomedida boca.
Mas, como suelen, en marcial combate, los corceles pasar, suelta la brida y en los flancos clavado el acicate, así la turba réproba en huida rauda pasó y en torbellino inmenso, cual paja vil, del huracán barrida.
En estos momentos de confusión, tan propicios para el ataque contra la opresión y la explotación, en estos momentos en que la autoridad, quebrantada, desequilibrada, vacilante, acometida por todos sus flancos por las fuerzas de todas las pasiones desatadas, por la tempestad de todos los apetitos avivados por la esperanza de un próximo hartazgo; en estos momentos de zozobra, de angustia, de terror para todos los privilegios, masas compactas de desheredados invaden las tierras, queman los títulos de propiedad, ponen las manos creadoras sobre la fecunda tierra y amenazas con el puño a todo lo que ayer era respetable: autoridad y clero; abren el surco, esparcen la semilla y esperan, emocionados, los primeros frutos de un trabajo libre.
Algunos años atrás ese paraje solitario era asiento de un poderoso establecimiento carbonífero y la vida y el movimiento animaban esas ruinas donde no se escucha hoy otro rumor que el de las olas, azotando los flancos de la montaña.
En torno mío abre sus hondos flancos el bosque. En mi mano está un libro: Don Quijote, una selva ideal. Ha aquí otro caso de profundidad: la de un libro, la de este libro máximo.
Los demás perros rodeaban al muchacho,disputándole al cautivo, enfurecidos, arañándole los flancos,arrancándole jirones de sus ropas, mordiéndolo y ululando encelo apasionado.
De cuando en cuando, fuegos fatuos se cruzaban en el camino, y las cornejas piaban lastimeras en la espesura del bosque, donde a lo lejos brillaban los ojos fosforescentes de algún gato salvaje. La crin de los caballos se enmarañaba cada vez más, el sudor corría por sus flancos y resoplaban jadeantes.
El cetáceo, semitumbado sobre uno de sus flancos, destacando en las aguas transparentes su enorme masa, causó a Rosalía un asombro temeroso.
Sus pechos deben ser aún más blancos. (El pastor le echa el ojo por los mórbidos flancos) Oiga usted, buena moza. Mire el sol: una brasa...
A poco la chocolatera de barro, acariciada por dos lenguonas rojas que la lamían por los flancos, cantaba en delicioso gorgoreo, en tanto que el tiesto encaramado en las tres piedras, se estremecía rabioso, al sentir en sus abrasadas concavidades la frialdad de aquella masa que se le pegaba como una ventosa; pues primero se cortara la cabeza señá Vicenta que dejar al "viejito" sin su arepa caliente al desayuno.