Ejemplos ?
Y cuando, allá, a medianoche, rendidos ya por el sueño, yacían los servidores, reinando feral silencio, y en letargo sumergido también miraba al enfermo, en el estado terrible en que es casi muerte el sueño, a la luz trémula, opaca, de lejano candelero, que abultaba oscuras sombras en las cortinas del lecho, dando vislumbres escasas y fantásticos reflejos, en rapacejos de oro, molduras y terciopelos, Garcilaso, vigilante, un tenue rumor oyendo, se alzaba con mudos pasos, y a un lado del aposento levantaba no sin susto, un rico tapiz flamenco, y en la pared descubría angosto postigo abierto.
-Me parece que estás sorprendida de que no te pase el brazo por la cintura -dijo la Duquesa tras unos instantes de silencio-. La razón es que tengo mis dudas sobre el carácter de tu flamenco.
Un minuto después había aparecido toda la cabeza, Y entonces Alicia dejó en el suelo su flamenco y empezó a contar lo que, ocurría en el juego, muy contenta de tener a alguien que la escuchara.
Si el mundo como pobres os desprecia, si no veis vuestro albergue solitario con bruñidos espejos de Venecia, con flamenco tapiz y mármol patrio, bendecid al Señor: de sus tesoros vendrán al cabezal de vuestro lecho espíritus angélicos en coros, que endulzarán la hiel de vuestro pecho.
n día que el célebre pintor flamenco Pedro Pablo Rubens andaba recorriendo los templos de Madrid acompañado de sus afamados discípulos, penetró en la iglesia de un humilde convento, cuyo nombre no designa la tradición.
Ahora dígase me si con lo escrito no hay bastante para que el que lo lleva sea recibido con «palmas y jaleo flamenco» en esa patria del Tío Canigitas y de la «flor de la canela».
El general se presentó de Rubens, en traje español con alzacuello y daga, muy apuesto; la generala iba de esposa del pintor, en vestido de terciopelo negro cerrado hasta el cuello, horriblemente caluroso, con una rueda de molino alrededor del cuello - quiero decir un gran alzacuello, naturalmente -, reproducción exacta de un retrato flamenco que poseía el general y que solía provocar la admiración por las manos, muy parecidas a las de la generala.
Su música es como una flecha que fluye flamante desde su flautín. Sólo le flagela que no pueda tocar algo flamenco, porque la floresta no es flautista de Flandes ni de Hamelin.
En portugués Divinas e humanas flores. Madrid, por Diego Flamenco 1624 Noches claras. Madrid, por Diego Flamenco 1624 Fuente de Aganipe y Rimas varias .
Madrid por Diego Flamenco 1624, 1625, 1626. Poemas en portugués y castellano. En siete partes: 600 sonetos 12 poemas em outava rythma, silvas e sextinas canciones, odas, madrigales, sextinas y tercetos 20 églogas redondillas, glosas, cantos, décimas, novelas y epigramas "Musa nueva" con sonetos, octavas, tercetos, cantos, etc.
«Fue su excelencia -dice un cronista- hombre de virtud eminente, y se distinguió mucho por su caridad, pues varias veces se quedó con la vela en la mano porque el candelero de plata había dado a los pobres, no teniendo moneda con que socorrerlos; frecuentaba sacramentos y era un verdadero cristiano». La administración del caballero de Croix, a quien llamaban el Flamenco, fue de gran beneficio para el país.
Una guirnalda de aristoloquia colgaba sus anchas hojas verdes en forma de corazón de los salientes de la arquitectura como un arabesco natural, y junto a un estanque rodeado de plantas, un flamenco rosa se mantenía de pie sobre una pata, flor de plumas entre las flores naturales.