flamen

flamen

1. s. m. HISTORIA, RELIGIÓN Sacerdote romano dedicado al culto de una divinidad determinada.
2. flamen dial HISTORIA El que estaba dedicado a Júpiter.
NOTA: En plural: flámines
Traducciones

flamen

flamine
Ejemplos ?
¿Abandonarán a Vesta las vestales? ¿Va a cargar el Flamen sobre si y sobre el Estado de nuevos pecados por cada noche que permanezca fuera?
¿Se nombran los pontífices, los augures, los reyes sagrados, de manera indiscriminada? ¿Vamos a colocar la mitra del Flamen de Júpiter en la cabeza de cualquiera que sólo sea un hombre?
Mientras todo esto ocurría, el flamen de Quirino y las vírgenes vestales, sin pensar en sus propiedades particulares, deliberaban sobre cuáles de los objetos sagrados debían conservar con ellos y cuáles dejar atrás, pues no tenían bastantes fuerzas para llevarlas todas, y también sobre cuál sería el lugar más seguro para custodiarlas.
Pensaron que lo mejor para ocultar lo que no podían llevar sería ponerlo en pequeñas tinajas y enterrarlas bajo la capilla próxima a la casa del Flamen, donde ahora está prohibido escupir.
Para las Vestales no hay más que una morada, de la que nada se ha movido sino hasta la captura de la Ciudad. Al Flamen de Júpiter le está prohibido por ley divina pasar una sola noche fuera de la ciudad.
A continuación, volvió su atención a la designación de los sacerdotes. Él mismo, sin embargo, llevó a cabo muchos servicios religiosos, especialmente los que pertenecen al flamen de Júpiter.
Para protegerse, por lo tanto, de que los ritos sacrificiales que el rey realizaba fuesen interrumpidos, designó a un Flamen como sacerdote perpetuo de Júpiter, y ordenó que debía llevar un vestido distintivo y sentarse en la silla curul real.
Murió el Flamen Quirinal, Servio Cornelio, murió también el augur Cayo Horacio Pulvilo, en cuyo lugar los augures eligieron a Cayo Veturio, tanto más impaciente cuanto que había sido condenado por la plebe.
El Flamen y las sacerdotisas de Vesta pusieron los objetos sagrados del Estado lejos de los derramamientos de sangre y del fuego, y no se abandonaría el culto sagrado mientras quedase una sola persona para observarlo.
Pues a Platón, a quien respetan por semidiós (que tanto estudió y escribió sobre estas materias, procurando que las costumbres humanas no adoleciesen ni se corrompiesen con los males y vicios del alma, que son los que principalmente se deben huir), no le tuvieron por digno de un pequeño templo, y a Rómulo le antepusieron a muchos dioses, no obstante que la doctrina que ellos consideran como misteriosa y oculta le celebre más por semidiós que por dios, y en esta conformidad le crearon también un sacerdote que llamaban Flamen...
Si la suerte hubiera dado a los romanos por rey a Sardanápalo, y contemporizara y disimulara estas torpezas sin contradecirles de modo alguno, sin duda de mejor gana le consagraran templo y flamen que los antiguos romanos a Rómulo.
Era celebrada ante los Pontífice máximo, ante el sacerdote de Júpiter, (flamen dialis), de otros sacerdotes y de diez testigos, y que consistía en un sacrificio en el cual se ofrecía a Júpiter una torta de harina (pani farreus) al tiempo que los contrayentes pronunciaban ciertas palabras sagradas sentados sobre la piel de una res que acababa de ser sacrificada.