Ejemplos ?
Así que se infló y se infló tanto, tanto, que cuando se vio como un musculoso atleta, se sintió superior a cualquier globo flaco y presumía: -¡Ea, flacos!
El abuelo se detuvo. Enrique aprovechó para insistir: -No come casi nada..., mira lo flaco que está. Además, desde que Efraín está enfermo, me ayudará.
Atiende también a que no parezca flaco este dolor, que aunque la naturaleza quiere haya alguno, es mayor el que se toma por vanidad.
Aunque me digan protestón, quiero que mi primo sea premiado con buenas calificaciones. Flaco y flojo Tengo un amigo que se llena de aflicción por estar flaco.
Ahora, el decente turbante verde que adornaba su cabeza, la escrupulosamente limpia chilaba que con hacendosos pliegues revestía su flaco cuerpo, la renegrida barba que le caía sobre el pecho indicaban que Abdalá el Susi era un musulmán devoto, que no sólo había cumplido con su peregrinación a La Meca, sino que también era muy probable que disfrutara de ciertas rentas.
Aunque, por otra parte, el recién llegado y todos los que fueron viniendo a continuación aparecían grandes y próximos, como si estuviesen a la vez lejos y cerca, obedeciendo a alguna geometría anormal. El recién llegado era un hombre flaco y moreno, de estatura media, vestido con el traje clerical de la Iglesia anglicana.
Fray Ambrosio asomó en lo alto, alumbrándose con un velón: Vestía el cuerpo flaco y largo con una sotana recortada, y cubría la temblona cabeza con negro gorro puntiagudo, que daba a toda la figura cierto aspecto de astrólogo grotesco.
La baratura extraordinaria de la novela francesa de tercer orden, por la que no se paga derechos de reproducción, generalmente traducida por un tinterillo iletrado que no tiene mas noción ni más conciencia que la del flaco salario que su triste labor le aporta, entrega al público una masa de libros indecentes, que forman una barrera insuperable a la producción del espíritu nacional.
Callado, miraba tristemente el suelo. Y sin saber por qué, Benegas sintió lástima por aquel hombre flaco y canijo. ¿Sería verdad lo que se murmuraba: que el coronel se había aficionado al haschich?
Es un hábito noble, es un vestido que al príncipe, al marqués, al duque, al conde, al cavallero, al bien y mal nacido, a todos igualmente corresponde, llévase cada cual su merecido. Ni el premio ni el castigo se l'esconde, consigo lleva cada cual su suerte pendiente de su braso flaco o fuerte.
Lope de Aguirre murió en Diciembre de 1561, á los cincuenta años de edad. Era feo de rostro, pequeño de cuerpo, flaco de carnes, lisiado de una pierna y sesgo de mirada, muy bullicioso y charlatán.
Y lo que ví en el espejo fue esto: Un hombre flaco y moreno, de estatura media, y vestido con el traje clerical de la Iglesia anglicana, de unos treinta años, y con unos lentes sin montura y aros de acero, cuyos cristales brillaban bajo su frente cetrina, olivácea, normalmente alta.