Ejemplos ?
A MOxNJITA DE AYACUCHO No sé por qué haya de ser causa de escándalo el que una monja rompa la clausura y votos (impuestos ó aceptados es- pontáneamente) contra las inmutables leyes de la naturaleza, á la que mal pueden contrariar las flacas criaturas terrestres.
¿Bastaron las fuerzas de los para oponerse a la multitud? ¿Quién negará que eran flacas? ¿Qué es lo que respondían aquellos dignos héroes de ?
Aquello está en el suelo: Unas parapatas es lo que queda en las sabanas. Y reses flacas toditas. Si quiere, váyase allá y espéreme.
3 He aquí, tú enseñabas á muchos, Y las manos flacas corroborabas; 4 Al que vacilaba, enderezaban tus palabras, Y esforzabas las rodillas que decaían.
27 También las siete vacas flacas y feas que subían tras ellas, son siete años; y las siete espigas menudas y marchitas del Solano, siete años serán de hambre.
En el valle de Vítor las tórtolas, en el tiempo de la obscuridad,acudían a las partes y aposentos donde veían lumbre, y se sentaban junto la gente y se dejaban tomar ciegas y flacas.
Sus flacas piernas vacilaron al dar el salto, y su cara amarillenta, pergaminosa, se contrajo penosamente al herirla un picante rayo solar.
82 Como las telas que dan las arañas las leyes presentes non sean atales: que prenden los flacos, viles animales e muestran en ellos sus lánguidas sañas, las bestias mayores que son más estrañas passan por todas, rompiendo la tela, así que non obra vigor la cautela si non contra flacas e pobres compañas.
¡No vio morir a cinco mil españoles en diez horas; no vio incendiar casas y templos; no vio asesinar inermes ancianos y flacas mujeres; no vio atropellado el pudor de las vírgenes, la majestad de las madres, el voto de las religiosas!...
Y todo me lo refirió, al comenzar aquella noche, mientras las olas se cubrían de brumas y la ciudad encendía sus luces; él en la piedra que le servía de asiento, después de apagar su negra pipa y de colocársela en la oreja y de estirar y cruzar sus piernas flacas y musculosas, cubiertas por los sucios pantalones arremangados hasta el tobillo.
Mas antes sin el yelmo ni coraza, cubierto sólo del jubón vilmente, fue conducido a ella en un raza de carreta grosera y eminente, que tiraban con gran pausa dos vacas de largo ayuno escuálidas y flacas.
Y me reiré de las caducas que se esfuerzan por parecer más jóvenes, cuarentonas que llevan vestigios de veinteañeras mal logradas, flacas o gordas.