fijeza


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fijeza

1. s. f. Carácter de las cosas fijas.
2. Firmeza, seguridad de opinión no lo sé con fijeza, pero creo que dice la verdad.
3. Continuidad o persistencia con que se dice o se hace alguna cosa la miraba con fijeza, sin apartar la vista de ella.

fijeza

 
f. Firmeza, seguridad de opinión.
Persistencia, continuidad.
Sinónimos

fijeza

sustantivo femenino
1 firmeza, seguridad, solidez, certeza, certidumbre. inestabilidad, inseguridad.
Por ejemplo: ¿lo crees con fijeza, eso que dices?
2 persistencia, continuidad,, constancia, perseverancia.
Por ejemplo: mirar con fijeza una cosa.
Traducciones

fijeza

fixity

fijeza

fissità

fijeza

stałości

fijeza

SF (gen) → firmness, stability; (= constancia) → constancy
mirar con fijeza a algnto stare at sb, look hard at sb
Ejemplos ?
Eutifrón: Pero, Sócrates, no sé cómo explicarte mi pensamiento; porque todo cuanto sentamos parece girar en torno nuestro sin ninguna fijeza.
-A ver si no le fartas al respeto a mi americana, que es una probetica vieja que no se mete con naide. Y al decir esto hacíale el viejo soltar a Paco la solapa, mirándole con imponente fijeza.
Y arrastrándose siempre llegóse a él, se acostó a su lado, tomó alientos, volviose a incorporar con un quejido, lo besó ruidosamente, apartole las manos del pecho, cubrióle con las dos suyas la herida y quedose contemplándole con fijeza, cual si observara cómo se le escapaba a él la vida y a ella también.
El 5 de diciembre los realistas de Lima emprendieron la retirada al Callao. Sabíase con fijeza que el 7 debía entrar Bolívar en la capital.
De cualquier modo estaremos en condiciones, en virtud del conocimiento de otros antecedentes, para establecer con fijeza que si hubo instrucciones de Mendoza y de Salta, éstas, si realmente respondían al anhelo popular, se encaminarían a obtener la organización del Estado sobre la base de la autonomía de los pueblos y la recíproca garantía de los derechos de cada uno.
Y tú estás dequivocá; yo soy güeno de chipé, yo tengo de azúcar el corazón y de azúcar los procederes, y además que yo no sé por qué no encuentro yo una gachí que me guste lo mucho que tú me gustas; que yo no sé lo que tiées tú en tu carita y en tu mo de mirar y en tu mo de sonreír y en el metal de tu voz, que cuando te miro y te oigo, tiemblo toíto y se me quita el aliento, y cuando te estoy mirando, la vía diera yo na más que como dice la copla: por lastimarte los párpados a fuerza de darles besos. Y esto lo dice el Pelirrojo con voz trémula, con los dientes apretados y mirando a la de los Encajes con voluptuosa fijeza.
Y enorgullecido por lo que acababa de decir, llenó hasta los bordes las copas, ofreció una de ellas a su amigo, llevó la otra con casi religiosa gravedad a la altura de los ojos, contempló con voluptuosa fijeza el licor que en ella brillaba y la acercó después a sus labios, bebiéndola sin desperdiciar ni una sola gota de su oloroso contenido.
Y mientras Dolores posaba sus ojos con extraña fijeza en el Molinete, decía éste de modo mental, siguiendo el curso de su enamorado pensamiento: «Por vía del que to lo mueve y to lo aquieta, ¡qué cosas que pasan y qué cosas que se ven!
-exclamaba momentos después ésta penetrando en la habitación con aire casi asustado. -Oiga usté, tía, vamos a ver si usté me dice quién es el Maroto -díjole su sobrina mirándola con interrogadora fijeza.
Si pues este Capitán fue el primer y principal descubridor y fundador de esa villa, aunque no se diga nada, en la probanza de 1794, sobre el año exacto de esa fundación, como, por otra parte sabemos con fijeza que esto sucedió en 1560, no hay ninguna dificultad para afirmar rotundamente que Zaruma fue descubierta, fundada y poblada por el Capitán Salvador Román en el año de 1560 (1), año repetimos de la muerte de Mercadillo.
Podía en ellos ostentarse por pura chamberinada un cronómetro; pero para saber con fijeza la hora en que uno vivía, ningún reloj más puntual que el pregón de los vendedores.
Paco el Piri contempló durante algunos instantes y con sombría fijeza a la Golondrina, y después, como si cada una de sus palabras se llevasen una fibra de su pecho, le repuso con expresión noblemente decidida: -No, señora, que no se lo merecería.