feudal

feudal

adj. HISTORIA Del feudo o del feudalismo los señores feudales poseían el derecho de pernada.

feudal

 
adj. Relativo al feudo o al feudalismo.
sociol. p. ext.Sistema en el que los campesinos, sin ser esclavos, ven limitada su libertad y propiedad personal.

feudal

('fewðal)
abreviación
relativo al feudalismo o al feudo señor feudal
Traducciones

feudal

feudal

feudal

feudale

feudal

feudalen

feudal

féodal

feudal

feodale

feudal

feudal

feudal

الإقطاعية

feudal

φεουδαρχική

feudal

封建

feudal

封建

feudal

feudální

feudal

feudale

feudal

봉건

feudal

feodala

feudal

ADJfeudal
Ejemplos ?
Así, Ovidio Decroly y María Montessori difundieron en la primera cuarta parte de nuestro siglo, movimientos psicodidácticos, pergeñados desde Comenio, Rousseau, Froebel y Pestalozzi hasta John Dewey, pero que en la escuela monolítica de los intereses de clase, tanto feudal como burguesa, no se consideraban apropiados, por los riesgos “liberales” a que podrían ser orilladas sus sociedades elitistas.
Así, demostrando una vasta erudición no sólo latina y griega, sino un conocimiento profundo de las literaturas orientales, sobre todo la Hebrea y en particular la bíblica, Rabelais es una síntesis cultural de su tiempo que le permite, por lo mismo, vislumbrar los hechos que van a transformar a la Francia de su época y al mismo tiempo, satirizar al mundo feudal en descenso y también al inicial ambiente burgués de comerciantes.
En una ocasión me dijo un latifundista en Apure, discutiendo el tema del latifundio, que más bien ellos eran generosos porque habían permitido que ahí se construyera Elorza, que eso también era de ellos, que si algún día se le ocurría sacar ese pueblo de ahí, ellos lo sacarían. Una visión medieval, el señor feudal, pues.
En el fiel de América están las Antillas, que serían, si esclavas, mero pontón de la guerra de una república imperial contra el mundo celoso y superior que se prepara ya a negarle el poder, –mero fortín de la Roma americana;–y si libres, –y dignas de serlo por el orden de la libertad equitativa y trabajadora–serían en el continente la garantía del equilibrio, la de la independencia para la América española aún amenazada, y la del honor para la gran república del Norte, que en el desarrollo de su territorio–por desdicha, feudal ya...
Hemos visto que los medios de producción y de transporte sobre los cuales se desarrolló la burguesía brotaron en el seno de la sociedad feudal.
Reina y Señora mía, por quien mil trovadores entonan sus rondeles, bajo del ventanal; Reina, por tu belleza, de las fragantes flores que para Ti, despiden embriagantes olores, perfumando la estancia de tu mansión feudal; por Ti, canta la fuente del parque cristalina su canción, melodiosa serenata de amor, y el ramaje verdoso entreteje una fina labor, y así proteje tu frente alabastrina para que no la hiera de Febo el resplandor.
Sería absurdo -yo así lo creo, señores doctores de teoría del Estado- sería absurdo querer que el Estado en la etapa del feudalismo actuara igual que el Estado en la etapa de la esclavitud o en la etapa del capitalismo actuara igual que en la etapa del feudalismo, o en el sistema socialista, que el Estado actúe de la misma manera que en la etapa capitalista, feudal o esclavista.
Yo le dije: “Usted es un señor feudal” y se puso muy bravo. Sigo: “A tales efectos, el estado enfrentará toda acción especulativa, respecto a la renta de la tierra –ese es uno de los problemas graves que tienen nuestras ciudades– los desequilibrios económicos, las asimetrías en la dotación de servicios de infraestructura, así como sobre las condiciones de accesibilidad físicas y económicas de cada uno de los componentes del citado sistema nacional de ciudades.
Y por eso estalló la Revolución de 1910 para romper el régimen feudal y romper con la penetración del extranjero en este país, por eso fue la revolución antiimperialista, antifeudal, popular, democrática.
En la Roma antigua son los patricios, los équites, los plebeyos, los esclavos; en la Edad Media, los señores feudales, los vasallos, los maestros y los oficiales de los gremios, los siervos de la gleba, y dentro de cada una de esas clases todavía nos encontramos con nuevos matices y gradaciones. La moderna sociedad burguesa que se alza sobre las ruinas de la sociedad feudal no ha abolido los antagonismos de clase.
He aquí el enigma que todos querían explicar y que nadie podía resolver hasta entonces, aunque se observase, desde luego, que la armadura del señor feudal había desaparecido del sitio que antes ocupara y posteriormente varios labradores hubiesen afirmado que el capitán de aquella desalmada gavilla marchaba a su frente, cubierto con una que, de no ser la misma, se le asemejaba en un todo.
-Tú te inclinas al idilio. A mí me aparecía un castillo feudal erizado de almenas y torreones. Yo era su castellana, y escuchaba, asomada a una gótica ojiva, el amartelado canto de un trovador.