felizmente

Búsquedas relacionadas con felizmente: pacientemente, apasionadamente, mentalmente, nerviosamente

felizmente

1. adv. Con felicidad, sin contratiempos llegaron felizmente a puerto.
2. Por fortuna, por suerte felizmente llegué a casa antes de que empezara a llover.

felizmente

 
adv. m. Con felicidad.
Por dicha, por fortuna.
Traducciones

felizmente

happily

felizmente

felicemente

felizmente

spokojeně

felizmente

glad

felizmente

glücklich

felizmente

onnellisesti

felizmente

joyeusement

felizmente

nasreću

felizmente

幸福に

felizmente

행복하게

felizmente

gelukkig

felizmente

lykkelig

felizmente

szczęśliwie

felizmente

felizmente

felizmente

lyckligt

felizmente

อย่างมีความสุข

felizmente

seve seve

felizmente

hạnh phúc

felizmente

快乐地

felizmente

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1. (con felicidad) → happily
vivieron felizmente el resto de sus vidasthey lived happily ever after
2. (= afortunadamente) → luckily, fortunately
felizmente nadie resultó heridoluckily no one was hurt
Ejemplos ?
A Joseíto, aferrado con mano crispada a las crines y al atajarre, sin perder felizmente los estribos y apoyándose en las cargas sujetas a la grupa, antojábasele aquello una pesadilla; un dolor vivo y taladrante parecía penetrar su costado; además, la sangre empapaba su camisa.
Si lo que digo parece bien, se hace bien en creerlo, y si después de la muerte no existe nada, habré tenido la pequeña ventaja de no haberos molestado con mis lamentaciones durante el tiempo que me queda de estar entre vosotros. Pero no estaré mucho tiempo en esta ignorancia que consideraría un mal; felizmente va a disiparse.
A fines de Junio llegaron a Colonia sus decisiones y en el correr de julio y agosto todo quedó zanjeado felizmente y comprobado que la Soberanía Oriental sabía hacerse respetar aún por los más fuertes y todavía en sus peores días de lucha desigual y sombría.
¿Quién ignora, en efecto, que de Bolívar nos vienen esas grandes y fecundas conquistas felizmente ya incorporadas de modo definitivo al incomparable derecho internacional americano?
La imprudencia de Don José León Domínguez iba ya precipitando el ascenso del pueblo y preparando una crisis amarga a un negocio cimentado en la beneficencia. Felizmente, todo ha cambiado de aspecto por la brava resolución del 10 del actual corriente, según ya me había instruido el nuevo Tte.
La sublevación referida no sólo evitó – felizmente – la lucha que entonces se planteaba entre hermanos sino lo lamentable, el viaje del “Protector” hasta la metrópoli sureña.
La República de Colombia y la República del Perú, deseando sinceramente poner un término a la guerra, en que se han visto comprometidas por circunstancias fatales, que han impedido a una y a otra el arreglo amistoso de sus diferencias y hallándose felizmente en el día en condición de poderlo verificar, y de establecer al mismo tiempo las relaciones más íntimas y cordiales entre ambas naciones; han constituido y nombrado sus Ministros Plenipotenciarios, a saber: S.E.
Si los trabajadores de todas las naciones de América tomasen participación directa en las cuestiones de carácter social que afecten a uno o más grupos proletarios se conseguiría resolver pronto y felizmente muchas dificultades; huelgas, reformas de todas clases, movimientos libertadores, triunfarían fácilmente en la región donde se produjeran teniendo el apoyo solidario del proletariado internacional, a cuya completa emancipación contribuyen las victorias logradas en cualquier punto.
La nueva desgracia que se ha buscado mi incorregible y muy amado pariente don Jorge de Córdoba, a quien nadie mandaba echar su cuarto a espadas en el jaleo de ayer tarde (pues que está de reemplazo, segun costumbre, y ya podría haber escarmentado de meterse en libros de caballerías), es cosa que tiene facilísimo remedio, o que lo tuvo, felizmente en el momento oportuno, gracias al heroísmo de esta gallarda señorita, a los caritativos sentimientos de mi señora la generala Barbastro, condesa de Santurce, a la pericia del digno doctor en medicina y cirugía, señor Sánchez, cuya fama érame conocida hace muchos años, y al celo de esta diligente servidora...
Era un amigo de infancia, hijo de un pintor retratista. Acababa de pasar felizmente su examen de piloto, y al día siguiente se embarcaba en una nave con rumbo a lejanos países.
400 por disculpar mis errores, o divertir mis cuidados; o porque al ver de mi amor los extremos temerarios, no te admire que el que fue tanto, mereciera tanto. Era su rostro un enigma compuesto de dos contrarios que eran valor y hermosura, tan felizmente hermanados, ..
Apelotonado, recorrido a lo largo de la médula espinal por rítmicas y profundas corrientes de frío, el enfermo vio pasar las horas sin lograr calentarse. Los chicos, felizmente, dormían aún.