fecundo

(redireccionado de fecundas)
También se encuentra en: Sinónimos.

fecundo, a

(Del lat. fecundus.)
1. adj. BIOLOGÍA Que se reproduce por medios naturales. estéril
2. Que es productivo o fértil es una tierra muy fecunda que produce buenas cosechas. abundante, copioso
3. Que es prolífico o produce muchas obras o resultados fue un escritor muy fecundo; las historias que cuenta son producto de su fecunda imaginación. productivo improductivo

fecundo, -da

 
adj. Que produce o se reproduce por virtud de los medios naturales.
Fértil, abundante, copioso.
Sinónimos

fecundo

, fecunda
adjetivo
2 productivo, fructuoso, fértil, feraz, ubérrimo.
Feraz se dice exclusivamente del campo. En sentido fig., decir que un ingenio es fecundo sugiere que está dotado de facultades creadoras; fértil alude más bien a la variedad de conocimientos o recursos. La enseñanza de un profesor es fecunda, no fértil, si suscita iniciativas, ideas, entre los discípulos.
«Lo que materialmente produce con abundancia es fecundo. La fecundidad de varias especies o individuos constituyen fértil el todo que componen. Una tierra, un campo es fértil cuando en él hay muchas plantas fecundas. Las olivas, las vides que producen materialmente aquellos frutos, son fecundas. Por la misma razón, entre los animales no se llaman fértiles las hembras, sino fecundas
José Joaquín de Mora

fecundo:

productivoubérrimo, feraz, fértil, copioso, prolífico, fructuoso, abundante,
Traducciones

fecundo

fécond

fecundo

פורה

fecundo

ADJ
1. [persona, tierra] → fertile, fecund (frm)
2. [pintor, escritor] → prolific
3. (= fructífero) → fruitful, productive
una década fecunda de los grandes economistasa fruitful o productive period for great economists
fecundo de palabrasfluent, eloquent
fecundo en algo: una época muy fecunda en buenos poetasa period which produced an abundance o a plethora of good poets
un libro fecundo en ideasa book full of o rich in ideas

fecundo-a

a. fruitful; fertile; abundant.
Ejemplos ?
Tanta pusilanimidad adoptada como sistema de conducta no podría dar más que un solo resultado: -el de que en nuestro país las grandes y fecundas instituciones solo se llevasen a la práctica por iniciativa y en provecho de los gobiernos arbitrarios y despóticos, poco temerosos de los hombres y de sus preocupaciones.
Que sus esposas le den abundantes hijos. Que sus sementeras sean tan fecundas que los graneros le resulten pequeños. Que sus hijos sean nobles, valientes y generosos como es valiente, noble y generoso su poderosísimo padre...
La Revolución Mexicana que ha creado la grandeza y modernización del México actual, presenta grandes y fecundas perspectivas para apreciar ahora los problemas del país y proyectar sus nuevas soluciones.
¿Quién ignora, en efecto, que de Bolívar nos vienen esas grandes y fecundas conquistas felizmente ya incorporadas de modo definitivo al incomparable derecho internacional americano?
Preparar pues a nuestros educandos en la resolución de problemas es una tarea de la educación en general y el arma semiótica encuentra en tal acción, una de sus más fecundas aplicaciones.
Desde esa fecha histórica, Piñas es profunda, elevada y febril, con alma de bandera, con cielo de paz y progreso, con nervios de fuego, que a veces, se vuelve hoguera con intensas llamaradas de anhelos supremos y realizaciones fecundas.
Así, el Gobierno de usted, ciudadano Presidente Cárdenas, ha sido una de las más fecundas resultantes de la historia económica y política de México, y una de las más brillantes jornadas de nuestro decurso institucional.
Tanto los individuos como los pueblos de espíritu perezoso —y cabe pereza espiritual con muy fecundas actividades de orden económico y de otros órdenes análogos— propenden al dogmatismo, sépanlo o no lo sepan, quiéranlo o no, proponiéndose o sin proponérselo.
don Francisco Javier Castaños, duque de Bailén I - Sevilla A la capital risueña de la andaluza comarca, que Hércules fundó de Betis sobre las fecundas aguas, la que cercó Julio César de muros y torres altas, la que ganó San Fernando con Garci-Pérez de Vargas; a la opulenta Sevilla, la del encantado alcázar, la del magnífico templo, la de la torre gallarda, emporio de la riqueza, de claros ingenios patria, y que en los brazos dormía de la paz en la abundancia, llega de cálido polvo, dejando en pos nube blanca, que los caños de Carmona a la vista borra y tapa, un anhelante correo en una sudosa jaca, cuyo ijar la espuela rompe, y a quien da un látigo alas.
Nuestro mayor orgullo es que nuestros hijos sean copia nuestra, y comprobar que la sociedad no ha dado un paso. Ocultemos la vida interior, las ideas, chispas que saltan de la fragua, las pasiones fecundas.
Islas de luz del cielo, margaritas de colgantes jardines y hondos mares, néctar de espirituales sibaritas, soplos de Dios a humanos luminares: Las miradas del sabio más profundas y del tal vez más sabio anacoreta; las perlas de Arte, hijas de amor fecundas; la suma voz de todo gran poeta.
Para el que aspira a volver a la Naturaleza, a la realidad de que le ha separado el sucio charco de tinta, el almacén de signos muertos que los dómines amontonan; para el que busca las fuentes fecundas del mundo y de su propia conciencia, lo urgente es raspar la tiña contagiada en los bancos de escuela, olvidar los libracos elementales, pedantes y embusteros como ellos solos, enderezar la razón enviciada, sometida a una docilidad ignominiosa, cauterizar las llagas de pereza y deshonestidad intelectual adquiridas en clase, galvanizar la médula yerta y erguir el espinazo, resucitar la admiración y la curiosidad aletargadas al canturreo de las lecciones.