fecial

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fecial

 
m. En la antigua Roma, miembro de un colegio de sacerdotes encargados de declarar las guerras, presidir la redacción de los tratados, etc.
Ejemplos ?
El que dirigía la delegación de feciales ostentaba el título de Pater patratus, porque su padre debía estar aún vivo; portaba un cetro para simbolizar el poder de Júpiter y una piedra sagrada que representaba al mismo dios; el Pater patratus no podía usar vestiduras de lino.
Cuando se informó a Roma del resultado de esta misión, el resto de asuntos fueron prestamente dados de lado y se envió a los Feciales en busca de reparación.
Los feciales, sin embargo, fueron enviados, pero cuando presentaron sus demandas, de conformidad con los usos antiguos, se les negó audiencia.
Como consecuencia de esto, los cónsules, Lucio Cornelio Léntulo y Quinto Publilio Filón, envió los feciales a Paleópolis en demanda de reparación -327 a.C.-.
La proximidad de esta ciudad a Roma hizo al Senado ver con más gravedad la situación y decidió enviar a los feciales para que exigieran reparación.
Este último debió su continuidad en el cargo tanto a la popularidad que se había ganado por su singular moderación como a sus otros méritos. Durante este año -407 a.C.-, expiró el armisticio con Veyes y se enviaron embajadores y feciales en demanda de satisfacción.
La misión de los Feciales, que se habían enviado a demandar satisfacción, resultó infructuosa; por lo tanto, el Senado decidió someter lo antes posible al pueblo la cuestión de la declaración de guerra contra los hérnicos.
Había habido, anteriormente, muchas quejas entre ambas partes, pero esta última provocación decidió finalmente a los romanos, en caso de que los Feciales no obtuvieran reparación, a declarar la guerra a los tiburtinos.
Además de las recientes guerras declaradas el año anterior, los faliscos habían sido culpables de dos actos hostiles: sus hombres habían luchado en las filas de los tarquinios y, cuando los Feciales demandaron su entrega, habían rehusado entregar a los que habían huido a Tarquinia tras su derrota.
Para que, así pues, tales guerras fueran no sólo dirigidas sino proclamadas con cierta formalidad, dictó la ley, tomada de la antigua nación de los equícolos, con la que los Feciales se conducen hasta hoy cuando requieren la reparación por daños.
La religion romana era en el fondo muy seria y muy severa: los juramentos eran inviolables: no se podia principiar la guerra sin que el colegio de los Feciales la hubiese declarado justa: una vestal, convencida de haber violado su voto de virginidad, era condenada á muerte.
¿Pues qué necesidad habría habido de garantes o rehenes en un tratado que solía terminarse con la imprecación de siempre: "Que por cualquier falta de observancia a las condiciones dichas, castigue Júpiter a ese pueblo como ahora golpean los feciales a este cerdo"?