fealdad


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fealdad

(Derivado de feo.)
1. s. f. Cualidad de feo, que resulta desagradable a la vista la fealdad de estas imágenes es evidente. hermosura
2. Acción o palabras desagradables o que parecen mal por indignas, inmorales o cualquier otra circunstancia ha sido una fealdad por tu parte decirle eso. desacierto, torpeza

fealdad

 
f. Calidad de feo.
fig.Torpeza, deshonestidad o acción indigna y que parece mal.

fealdad

(feal'ðað)
sustantivo femenino
belleza cualidad de alguien o a algo falto de armonía o desagradable a la vista la fealdad de un rostro
Traducciones

fealdad

القبح

fealdad

כיעור

fealdad

醜さ

fealdad

SFugliness

fealdad

f. ugliness.
Ejemplos ?
Manchada parece que está con fealdad la honra y la virtud de Marco Bruto en haber aconsejado a César el camino por donde con certeza alcanzase a Pompeyo, cuyo soldado había sido el día antes, a quien, por la libertad de la patria con elección leal se sujetó, obedeciéndole por general.
Ahí sentado en una piedra de color magenta cristalino, estaba el Rey de los Vampiros. Su fealdad era tan monstruosa que sus súbditos no lo veían para no morir de susto.
En ese momento una gran inquietud invadió el aparatoso palacio submarino al abrirse la puertas de cristales transparentes y permitir entrar a una multitud de seres oceánicos que se miraba deseosa de saber de mi caso. Todos me veían con rareza y comentaban sobre mi fealdad.
Así pues, aquella oscuridad me ofreció tema de meditación, pues sentí un cierto golpe en el espíritu y una alteración que, sin mezcla de miedo, me producía la novedad y la fealdad de aquella cosa insólita.
Hasta la Carita de cielo, hembra que como fea no tenía nada que pedir á Dios, pues su fealdad era de veintitrés quilates como la de Picio, pretendió del santo limeño que la embelleciese, milagro que diz que no pudo, no quiso ó no supo hacer fray Martín.
Consideraba cómo los reñían con suavidad, los castigaban con misericordia, los animaban con ejemplos, los incitaban con premios y los sobrellevaban con cordura; y, finalmente, cómo les pintaban la fealdad y horror de los vicios y les dibujaban la hermosura de las virtudes, para que, aborrecidos ellos y amadas ellas, consiguiesen el fin para que fueron criados.» CIPIÓN.—Muy bien dices, Berganza; porque yo he oído decir desa bendita gente que para repúblicos del mundo no los hay tan prudentes en todo él, y para guiadores y adalides del camino del cielo, pocos les llegan.
No pierdan jamás de vista los actores que todo lo que es cubrirse con calvas, caretas u otros afeites la frente, donde se presentan los afectos del ánimo, o cualquier punto del rostro, impidiendo su juego a los músculos, es imprimir a su cara la frialdad del mármol, la inmovilidad de una estatua y toda la fealdad de la mentira y de la afectación; y es dar, sobre todo, al espectador la clave del artificio con que se trata de conducirle a la ilusión.
Lo ignorábamos, porque era de esos sabios que parecen haber nacido sabios, no haber sido jóvenes nunca. Feo, con enjuta y avellanada fealdad española, no tenía edad: en lugar de envejecer iba acecinándose.
Finalmente, Isabela no perdió la vida; que el quedar con ella, la naturaleza lo comutó en dejarla sin cejas, pestañas y sin cabello, el rostro hinchado, la tez perdida, los cueros levantados, y los ojos lagrimosos. Finalmente, quedó tan fea que como hasta allí había parecido un milagro de hermosura, entonces parecía un monstruo de fealdad.
A las ricas perlas y al diamante, añadió otras joyas la reina, y otros vestidos, tales, que descubrieron el mucho amor que a Isabela tenía; la cual duró dos meses en su fealdad, sin dar indicio alguno de poder reducirse a su primera hermosura; pero al cabo de este tiempo comenzó a caérsele el cuero y a descubrírsele su hermosa tez.
Era uno de esos tocados de orden compuesto, en el que se encuentran reunidos los elementos de la gorra de granadero, del chapska1, del sombrero redondo, de la gorra de nutria y del gorro de dormir; en fin, una de esas pobres cosas cuya muda fealdad tiene profundidades de expresión como el rostro de un imbécil.
Además, es de una esencia sutil, porque si no no podría extenderse en todos sentidos ni penetrar inadvertido en todas las almas ni salir de ellas si fuera de una sustancia sólida, y lo que sobre todo hace reconocer en él una esencia sutil y moderada es la gracia que, según voz general, le distingue eminentemente, porque el amor y la fealdad están en continua pugna.