fatalista

fatalista

1. adj. FILOSOFÍA Del fatalismo.
2. s. m. y f. FILOSOFÍA Persona que profesa el fatalismo.
3. adj./ s. m. y f. Que acepta los acontecimientos con resignación, sin intentar influir en ellos.

fatalista

 
adj.-com. Díc. de la persona que profesa el fatalismo.
Relativo a él.
Que acepta los sucesos pasivamente, sin reaccionar.
Traducciones

fatalista

fatalist

fatalista

fataliste

fatalista

宿命的な, 運命論者

fatalista

Fatalist, Fatalistin

fatalista

fatalista

fatalista

A. ADJfatalistic
B. SMFfatalist
Ejemplos ?
l término fatalismo está formado a partir de la raíz latina fatum, que significa «destino». Por tanto el «fatalista» cree en una necesidad que negando la libertad se impondría irremediablemente al ser humano.
La condena permitió la quema en la hoguera de una líder de dicho movimiento en París, Jeanne Daubenton. Ese mismo año declaró como errónea la doctrina fatalista de Albert Alberstadt de Alemania.
Gramsci, desde los años universitarios, fue un decidido opositor de aquella concepción fatalista y positivista del marxismo, presente en el viejo partido socialista, para la cual el capitalismo necesariamente estaba destinado a caer, dando lugar a una sociedad socialista.
Don Benjamín, fatalista, pensó que no había más que esperar con resignación que terminara el temporal para entrar a campear sus lecheras, bendiciendo la suerte, por haber salvado siquiera la majada.
En tal virtud, puedo dar fe de que el Ejército, invariablemente, ha estado a disposición de los supremos intereses nacionales y que su trayectoria ha estado indefectiblemente ligada a los destinos del país, no como una relación fatalista, sino que en una identidad consecuente con la misión fundacional del Estado y de sus instituciones fundamentales.
Tampoco había peligro de que Mandinga se llevase al padrillo hecho potro por él, cuando le había dibujado con la punta del cuchillo, en la faz interna de la cola, la señal de la Santa Cruz. Fatalista, como los árabes a quienes parecía, perdonaba a la suerte sus errores, pero no por esto dejaba de tratar de evitarlos, y como su mayor superstición era que todo trabajo hecho un sábado tenía que salir bien, poco a poco, llegaba a no trabajar más que el sábado...
Por otra parte, no nos sentimos de temperamento fatalista: al contrario, pensamos que los pueblos renacen y se constituyen cuando tienen de ello la indómita voluntad.
Hoy, no puedo ocultar la satisfacción que me produce saber que, para retroceder al pasado tendrían que sucederse muchas generaciones antes que los chilenos vuelvan a ser un pueblo perdedor, fatalista, deprimido y sin valor, como lo llegamos a ser a comienzos de los años setenta.
Aparte de los lances del oficio, Matías suele encontrarse enredado en otros que nada tienen que ver con las gabelas del Ayuntamiento, pues Matías es más enamorado que dromedario africano, amén de celoso y matón y reñidor sin jactancias, pero con derroches de valentía que rayan en bizarra temeridad; y a su manera, y dentro del círculo nada selecto de sus relaciones, Matías se procura una serie de emociones románticas, y se juega el pellejo con desgaire de guapo e indiferencia de fatalista.
Incorporóse el marido, y extendiendo las manos, mostró querer saltar de la cama al suelo. Mas ya Antonia, con la docilidad fatalista de la esclava, empezaba a desnudarse.
No intento desaparecer en éste, con la impersonalidad narrativa cuya eficacia reconozco, porque no se trata, a la verdad, de una novela, sino de una historia. Fatalista por temperamento y por experiencia, violé sin recelo la conocida prescripción de no pronunciar al azar las palabras secretas, que un descuido fonético puede volver contra el propio locutor, ensayando muchas veces el posible sonido de la que había descubierto: voz de curiosa semejanza con el célebre monosílabo am de los teósofos hindúes.
Los unos adoran al tozudo y llaman constancia á la petrificación; los otros plañen la penuria de caracteres, entendiendo por tales hombres de una pieza. Nos gobierna, ya la voluntariedad del arranque, ya el abandono fatalista.