farsante


También se encuentra en: Sinónimos.

farsante, a

(Del ital. farsante.)
1. adj./ s. coloquial Que finge sentimientos u opiniones no seas farsante y cuéntame lo que realmente piensas.
2. s. TEATRO Persona que se dedicaba a representar farsas.

farsante

 
com. Cómico que representaba farsas.
adj.-com. fig.Tramposo, embaucador.

farsante, -ta

(faɾ'sante, -ta)
abreviación
que finge lo que siente para obtener provecho de ello un amigo farsante

farsante


sustantivo masculino-femenino
1. persona que finge lo que siente para obtener provecho de ello Mi esposo es un farsante descarado.
2. teatro persona que representa farsas los farsantes de una compañía ambulante
Sinónimos

farsante

, farsanta
Traducciones

farsante

Fälschung

farsante

SMFfraud, phoney, phony (EEUU)
Ejemplos ?
Sin embargo, en los primeros momentos, la princesa Juliana se aferró a cualquier posible esperanza de una cura para su hija, y de esta forma cayó bajo la influencia de Greet Hofmans, una curandera de creencias heterodoxas cuyos numerosos detractores veían como una farsante.
Allí, por descargar del daño el peso, Martán los labios mueve a la mentira; y la astuta y farsante prostituta, como sabe mejor, todo reputa.
¡Qué obra tan bella y tan prolija! FEDERICO: ¡Ah, farsante Genaro, cual se confiesa de tus manos hija en el trabajo minucioso y raro!
Te cuidas como un rey. iAh!, eso no tiene importancia, ¡viejo farsante!, ¡pero no hueles bien! La gangrena, en efecto, avanzaba deprisa.
-Pero es más sólido. -No seas farsante, Abel, no finjas despreciar la gloria. -Te aseguro que lo que hoy me preocupa es dejar una fortuna a mi hijo.
Antes me alumbraban las candilejas de la escena. Ahora, a las doce y media no queda sobre las tablas un farsante. La espada de la multa les corta los parlamentos.
Alcalá era en aquel tiempo emporio de las ciencias y estudios liberales. Cervantes vio representar al famoso Lope de Rueda, insigne farsante y autor dramático.
Yo, de corrido, ni pude ni quise seguirle; y acertélo, a causa que el autor me hizo tantas caricias que me obligaron a que con él me quedase, y en menos de un mes salí grande entremesista y gran farsante de figuras mudas.
Hay voces que le gritan a las multitudes: «Mira: ese viejecito pálido, vestido de blanco, que se pasea prisionero por el Vaticano, es un farsante; ese muñeco que está allá arriba en la cúspide del edificio social, un imbécil».
Ahora, si queréis saber cuáles fueron esas conjeturas, os diré que aquel hombre me parecía a un mismo tiempo un capitán de bandidos, un príncipe viajando de incógnito, un artista italiano, un dependiente de casa de comercio, un marqués andaluz, un pirata, un poeta, un cómico de provincias, un ser fantástico del género vampiro, un novicio de frailes jerónimos y un soldado de Garibaldi; algo, en fin, extraordinario por lo ilustre, por lo exótico, por lo terrible, por lo dramático, por lo sobrenatural, o por lo farsante y poco divertido.
Bien fingida estaba la voz del cardenal della Gamba; cierta es su lascivia que mal se contiene en público, pero aun cuando estalle a solas con su barragana, no será como tú la imitaste, sino meliflua, comedida en la apariencia, y más parecida a la del gato que a la del caballo fogoso: tus groseros instintos de histrión no pueden comprender cómo es el vicio de un príncipe de la Iglesia; superior a tus fuerzas es el remedo que emprendiste, tu lenguaje inverosímil, y así, pronto empecé a dudar que fueras quien decías, y de duda en duda llegué a conocerte, porque al decir aquellas lindezas imitadas de mis comedias, recitábaslas con la falsa entonación que en los ensayos tantas veces te he reprendido; con que ahora, purga con esta pena el delito de mal farsante...
¡Esa mujer me arrastrará al mundo; seré un necio más; al rozarme, al chocar con las pasiones vulgares, pero fuertes, de que hoy me burlo, me contagiaré y seré un vanidoso más, un ambicioso más, un farsante más!