fanfarronería

fanfarronería

s. f. Modo de ser, de hablar o de comportarse el fanfarrón. fanfarronesca

fanfarronería

 
f. Modo de hablar y de portarse el fanfarrón.

fanfarronería

(famfarone'ɾia)
sustantivo femenino
modo de hablar y comportarse de quien es fanfarrón Su fanfarronería llega a niveles ridículos.
Traducciones

fanfarronería

guasconata, spavalderia

fanfarronería

SF = fanfarronada
Ejemplos ?
Cabe recordar que cuando el reúne a los posibles sospechosos en los crímenes y dilucida el misterio, se retira con una frase sobre la vida humana frente a la fanfarronería de un hombre rico, diciendo "Poirot no entiende de nacionalidades, sino de vidas humanas".siempre dejando la nube de suspenso!
Heródoto Plutarco además recoge que, en los siguientes Juegos Olímpicos: No obstante, como ocurrió con tantos otros individuos prominentes en la democracia ateniense, los conciudadanos de Temístocles se sintieron celosos de su éxito, y probablemente hastiados de su fanfarronería.
Por su parte, Patricia Iezzi, quien efectuó su Tesis de doctorado sobre "Poética y Poesía de Julio Carreras (h), para la Facolta´ di Lingue e Letterature Straniere - Universidad de Pescara, Italia, afirma que: "Uno de los cuentos que más asombro despierta es el de "Negro Mano Chusa": ironía, exhibicionismo, excentricidad y fanfarronería ornan a este personaje de la mano seca, el Uta, quien había estado en La Salamanca y debe afrontar una serie de sucesos irreales y situaciones increíbles.
XXXV.- Sé alegre sin bajeza, cortés sin amaneramiento ni servilismo; culto sin pedantería; valiente sin temeridad; sencillo sin estulticia y fuerte sin fanfarronería.
Jon Parrels de The New York Times agrego que «el nuevo álbum es más abrasivo, bullicioso, más inestable y forzado, pero bien encaminado» y añadió que cuando el álbum «es tocado tranquilamente, como una balada de The Beatles, es lo suficientemente valiente como para dejar de lado la fanfarronería».
La siguiente lista es una adaptación de su clasificación: El Pícaro: un narrador quien es caracterizado por la exageración y la fanfarronería, el primer ejemplo es probablemente el soldado en la comedia de Plauto, Miles gloriosus.
Esta fanfarronería era entonces bastante frecuente, como bien puede verse en los tipos de los Taillebras y de los capitanes Matamoros, reproducidos constantemente en las comedias de la época, y esto se debe, a mi juicio, a la victoriosa irrupción del gascón, seguido del navarro, en París.
Apostaremos..., ¡vaya!, ya está. Si yo llego antes, te dejarás comer en castigo a tu fanfarronería, y si quedo rezagado, te protegeré siempre y seré tu siervo.
Háblele, y allá veremos»; alabarme -¿por qué?- de varias acciones feas que jamás cometí y negar cobardemente algunas otras fechorías que llevé a cabo con gozo, delito de fanfarronería, crimen de respetos humanos; negar a un amigo cierto favor fácil y dar una recomendación por escrito a un tunante cabal.
Habrían caminado ya una cuadra cuando el capitán Gar- cía se detuvo, y sin fanfarronería, con entera serenidatl de es- píritu, le preguntó al oficial chileno, que tenía aspecto de buen muchacho: —¿Me permite usted, teniente, encender un cigarrillo?
No comprendo cómo puedes ser tan insolente. ¿Con qué piensas doblegarme? ¿Con tu fanfarronería? - ¡Qué estúpido monstruo eres! - replicó Wu-Kung -.
También el modelo era de mi propia y fantástica invención; porque era exigente hasta la fanfarronería en cuestiones de naturaleza tan frívola.